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Cuarto Milenio
Cuarto Milenio05 octubre 2026

El misterio de las 'pirámides' de Corea del Sur: las colinas que esconden tesoros de hace más de 1.500 años

Los presentadores recorren un enclave surcoreano cuyas apacibles colinas ocultan sepulturas del antiguo reino de Silla, coronas de oro y numerosos interrogantes.
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A simple vista, parecen pequeñas colinas cubiertas de hierba. Un paisaje tranquilo, verde y perfecto para pasear. Sin embargo, bajo esas elevaciones de Gyeongju, en Corea del Sur, se esconde una historia muy diferente: la de las tumbas reales del antiguo reino de Silla y los tesoros que permanecieron protegidos durante siglos.

Iker Jiménez y Carmen Porter comparten en ‘Cuarto Milenio’ su recorrido por este enclave funerario, donde la apariencia del terreno forma parte del propio misterio. Las montañas que protagonizan su crónica son, en realidad, construcciones artificiales que guardaban sepulturas y valiosos ajuares.

Un hallazgo entre la tierra: las colinas ocultaban tumbas

El reportaje sitúa uno de los episodios decisivos de esta historia en 1921, cuando un vecino que quería construir su casa comenzó a excavar en una de aquellas elevaciones. Los niños habían encontrado pequeñas piezas de jade y amuletos: objetos que pertenecían al ajuar funerario de una tumba.

Lo que parecía tierra corriente empezó a revelar un pasado enterrado. Bajo aquellas superficies redondeadas había estructuras concebidas para proteger tanto los cuerpos como los bienes depositados junto a ellos.

Iker destaca una de las características que más le impresionan: la ausencia de corredores de acceso en las cámaras descritas en el reportaje. La combinación de madera, piedra y tierra dificultaba la entrada a los enterramientos y ayudaba a preservar su contenido frente a los saqueadores. "No habían podido actuar los ladrones de tumbas", señala el presentador.

Coronas, zapatos y un tesoro que plantea nuevas preguntas

Entre los hallazgos que muestra ‘Cuarto Milenio’ destacan las coronas de oro, con formas que recuerdan a ramas o astas de ciervo y pequeños adornos colgantes. También aparecen collares, colgantes y calzado funerario con piezas de oro. Objetos que permiten asomarse a la riqueza de quienes fueron enterrados allí, pero que abren nuevas preguntas sobre sus creencias y ceremonias.

La crónica aborda además la presencia de piezas que vincula con lugares muy alejados, como Roma, y las posibles conexiones culturales que sugieren determinados adornos. Son interrogantes que el programa incorpora al recorrido por las tumbas, junto con las referencias a sacrificios rituales y las dificultades para reconstruir el contexto de algunos descubrimientos.

La tumba del caballo del cielo

Carmen Porter sitúa parte de su visita en el parque de Daereungwon, donde se concentran numerosos túmulos y los visitantes pueden caminar entre las elevaciones. Muchas permanecen cerradas, lo que refuerza esa sensación de estar contemplando un paisaje cuyo interior sigue reservado.

Los misteriosos túmulos funerarios de Gyeongju, en Corea del Sur.
Los misteriosos túmulos funerarios de Gyeongju, en Corea del Sur.

Una de las sepulturas que protagonizan el vídeo es la tumba 155, conocida como la tumba del caballo del cielo. Carmen explica que su nombre está relacionado con la representación de un caballo encontrada sobre corteza de abedul, en una pieza del equipamiento ecuestre.

Ese dibujo añade otra dimensión al hallazgo: junto al brillo de los tesoros, también aparecen imágenes y símbolos que invitan a investigar cómo entendían la muerte quienes construyeron estos enterramientos.

El misterio que todavía permanece bajo las colinas

El recorrido termina mirando hacia las tumbas que quedan por investigar. Según relata el programa, las futuras actuaciones contemplan el estudio de restos y el uso de tecnologías para examinar las estructuras procurando respetar su conservación.

Para Iker, haber estado allí aporta algo difícil de trasladar después al plató: la sensación de caminar entre colinas aparentemente corrientes y saber que bajo ellas se guarda un pasado extraordinario. Gyeongju deja así una pregunta abierta: qué podrán revelar los túmulos que todavía conservan sus secretos.