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Cuarto Milenio
Cuarto Milenio05 octubre 2026

La 'maldición de la momia' llega por Internet: ‘Cuarto Milenio’ alerta sobre la compraventa de restos humanos

José Manuel Nieves y Ricardo Díaz explican los posibles peligros biológicos y químicos de unos restos que, según advierten, circulan sin controles adecuados.
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La imagen resulta tan inquietante como difícil de imaginar: alguien consulta un catálogo en Internet, paga por un fragmento de momia y, unos días después, recibe el paquete en su domicilio. Una escena que lleva a Iker Jiménez a recuperar en ‘Cuarto Milenio’ la célebre "maldición de los faraones", esta vez con un enfoque muy distinto al de las leyendas sobre tumbas profanadas.

Para abordar el asunto, el presentador recibe al periodista José Manuel Nieves, autor de un reportaje sobre este comercio, y a Ricardo Díaz, catedrático de Ingeniería Química. Ambos ponen el foco en los riesgos que puede entrañar manipular restos humanos antiguos sin conocer su composición ni las condiciones en las que se han conservado.

"La culpa es de dos cosas: de la codicia humana y de Internet", resume Nieves. Su advertencia apunta a un mercado que, según explica, ha ampliado enormemente el acceso a estos materiales.

De los coleccionistas a los paquetes que llegan a casa

Nieves recuerda que, hace décadas, hacerse con un fragmento de momia era algo reservado a círculos muy específicos de coleccionistas y compradores de antigüedades. Internet habría cambiado esa dinámica al facilitar que los restos se ofrezcan en catálogos accesibles desde cualquier lugar.

"Tú entras y miras un catálogo por Internet y dices: ‘Mándeme esto’, y lo pagas y lo tienes en casa en cuatro días", describe el periodista.

Durante su intervención, cita una investigación que, según relata, analizó la actividad de 128 sitios de Internet durante dos años, con decenas de miles de transacciones. Su preocupación se centra en las condiciones de envío: sostiene que estos fragmentos atraviesan fronteras en paquetes que no están preparados para transportar materiales potencialmente peligrosos.

El problema, advierte, puede afectar también a quienes intervienen en la cadena de transporte. La persona que compra el objeto es solo el último eslabón de un recorrido en el que otros trabajadores pueden entrar en contacto con él.

Las esporas que pueden permanecer latentes

Ricardo Díaz explica que la momificación buscaba retirar la humedad de los cuerpos para frenar su descomposición. Sin embargo, señala que conservar un resto durante siglos no equivale necesariamente a eliminar todos los microorganismos presentes.

El especialista se detiene en las esporas de los hongos, capaces de permanecer en estado latente y de encontrar condiciones favorables para desarrollarse cuando cambia el entorno.

"Se encapsulan y son capaces de quedarse latentes hasta que surge la oportunidad de encontrar agua", explica. Es la idea que Nieves utiliza para comparar estos restos con una "bomba de relojería": un objeto aparentemente inerte cuya manipulación podría implicar una exposición que el comprador desconoce.

La conversación traslada así el misterio desde las cámaras funerarias hasta una situación cotidiana: abrir un paquete, tocar su contenido o colocarlo en casa como una pieza de colección.

El posible peligro químico de los restos

Los invitados también plantean un segundo riesgo. Nieves menciona la posible presencia de sustancias tóxicas utilizadas para conservar los cuerpos y cita elementos como el plomo o el arsénico.

Díaz subraya que el riesgo biológico y el químico son cuestiones diferentes. Aunque se actuara sobre los microorganismos, eso no supondría eliminar los metales u otras sustancias que pudiera contener el material.

"Lo que no evitaría es el problema químico", recalca el catedrático. Su explicación insiste en que la apariencia de una pieza no permite saber qué contiene ni valorar su seguridad.

La nueva versión de la "maldición de la momia" que aborda ‘Cuarto Milenio’ gira, por tanto, alrededor de una advertencia muy concreta: la facilidad para comprar estos restos por Internet puede hacer que quien los recibe desconozca tanto su procedencia como los posibles riesgos de manipularlos.