Con la V de veterana en el pecho, Nayra, de Toledo, ha vivido una de esas jugadas de ‘¡Allá tú!’ en las que las cajas dan disgustos. Tenía ilusión, ganas de jugar y una compañía inesperada: su padre, cuya entrada en el plató le ha dado una enorme alegría. Lo que no ha terminado de aparecer ha sido la suerte.
La concursante ha visto cómo su panel se complicaba poco a poco. Hasta Pilar, de Ávila, ha intentado averiguar qué escondía su caja pasando sus varitas mágicas. Sin querer asegurar nada, sus sensaciones apuntaban a que allí no había un premio verde. Pero Nayra estaba dispuesta a intentarlo y la banquera no ha tardado en poner a prueba su determinación.
La primera gran decisión de este tramo de la jugada ha llegado después de que Nayra rechazara cambiar su caja y pidiera una oferta económica. La cifra tenía muy poco de simbólica: 8.118 euros.
"Papá, ¿y yo qué hago?", ha preguntado, incapaz de quedarse quieta. Una cosa era imaginarse jugando y otra tener delante un cheque de más de 8.000 euros que podía llevarse a casa. "Pues es que yo no sé si voy a dormir tranquila si yo pierdo estas cosas", ha reconocido mientras buscaba consejo entre sus compañeros.
Su padre tampoco lo tenía fácil. Nayra miraba el panel, pensaba en su madre y volvía a hacer cuentas. Finalmente, ha podido más la ilusión de seguir abriendo cajas: el cheque ha acabado en la trituradora.
"Yo no sé qué acabo de hacer ahora mismo", ha soltado justo después. Ya no había vuelta atrás.
Entre tantos nervios también ha habido espacio para una sorpresa muy especial. Su padre había llevado una caja con una baraja personalizada: cartas numeradas con fotografías de las personas más importantes de su vida y frases dedicadas a ella.
El regalo ha emocionado a Nayra, que ha encontrado entre las imágenes a su abuelo. Las cajas del concurso podían torcerse, pero aquella otra caja estaba llena de motivos para sonreír.
Sin embargo, la tregua ha durado poco. Al elegir a Fernando, de Albacete, la concursante ha temido estar a punto de despedirse del premio más alto. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido: los 150.000 euros han desaparecido del panel.
La siguiente oferta ha bajado hasta los 1.991 euros. Nayra, que ha confesado que siempre había pensado en conformarse incluso con mil, ha descubierto lo difícil que resultaba cumplir ese propósito una vez metida en la jugada. Ha vuelto a arriesgar, acompañando su decisión de una reflexión: "Tengo suerte en la vida. Si es que no me puede ir suerte en todo".
Mientras el panel se iba tiñendo de rojo, sus compañeros le han recordado lo que había significado compartir el concurso con ella. Han llegado agradecimientos por su apoyo, invitaciones a sus casas y palabras de cariño que han convertido la recta final en una despedida muy emotiva.
Nayra ha rechazado jugar a las comunidades y también ha triturado una nueva oferta de 1.551 euros. La caja negra mantenía abierta una posibilidad de mejorar la jugada, aunque desde el programa le han recordado que también podía contener una cantidad menor.
Cuando esa caja ha aparecido fuera de la suya, la concursante ha asumido el golpe: "He vivido una experiencia maravillosa. Me llevo mucha gente de aquí. He ido hasta el final, hasta lo que he podido".
Todavía ha rechazado una oferta de 250 euros y un último cambio de caja. Después de tantas decisiones, quería terminar con la que había defendido durante la partida.
El desenlace se ha quedado entre 100 y 500 euros, y Nayra se ha llevado la mejor de las dos cantidades: 500 euros. Muy lejos de aquel primer cheque, pero con la tranquilidad de haber jugado como quería y el cariño de quienes la habían acompañado durante más de 60 programas. "Me voy muy orgullosa de todo, de verdad", ha asegurado.