Mikel llegó a ‘¡Allá tú!’ dispuesto a vivir la experiencia hasta sus últimas consecuencias. El propietario de una tienda de chuches en Irún ocupó el centro del plató acompañado por su amiga Irune y arropado por el cariño de sus compañeros, ante los que volvió a demostrar su energía, su sentido del humor y, sobre todo, sus ganas de jugar.
El concursante fue superando las distintas rondas mientras desaparecían cantidades de todo tipo. Sin embargo, ni la tensión ni las advertencias de quienes le recomendaban ser prudente consiguieron apartarlo de su idea inicial: confiar en su caja y llegar tan lejos como fuera posible.
La primera gran decisión llegó con una oferta de 10.888 euros. Las cantidades que seguían en juego invitaban a pensárselo seriamente y algunos compañeros trataron de mostrarle el riesgo que asumía si continuaba.
Irune, sin embargo, conocía bien al concursante y resumió cuál había sido su postura desde el comienzo: “Yo creo que tu intuición siempre ha sido arriesgarte hasta el final”. Mikel se mantuvo fiel a esa filosofía y decidió triturar el cheque, aunque reconoció que lo hacía “con dolor”.
La jugada no salió como esperaba y la siguiente oferta de la banquera descendió hasta los 6.260 euros. Era una cantidad importante, pero Mikel tampoco estaba dispuesto a marcharse todavía.
“Es mucho dinero, pero es que hemos venido a jugar”, afirmó antes de volver a triturar el cheque y afrontar una nueva apertura.
Mikel logró alcanzar el momento definitivo con dos únicas cantidades posibles dentro de su caja: 25.000 euros o 10 céntimos. La banquera trató entonces de comprarla por 12.000 euros, una oferta capaz de resolver la partida sin necesidad de asumir más riesgos.
Juanra Bonet pidió la opinión del resto de los concursantes y una amplia mayoría levantó la mano para reconocer que aceptaría el dinero. Mikel también era consciente de lo que tenía delante: podía marcharse con una importante suma o sufrir un batacazo difícil de olvidar.
“¿Sabéis qué me dice mi intuición? Que siga”, anunció finalmente. El concursante admitió que los 12.000 euros le hacían falta, pero explicó que su decisión iba más allá de la recompensa económica: “No es por el dinero, es que me apetece”.
Después de haber rechazado ofertas de 10.888, 6.260 y 12.000 euros, solo quedaba descubrir el contenido de su caja. Mikel prefirió no mirar mientras Juanra Bonet levantaba lentamente la tapa.
La intuición no estuvo de su parte. En lugar de los ansiados 25.000 euros, su caja escondía únicamente 10 céntimos. Pese al enorme batacazo, el concursante mantuvo la sonrisa y dejó claro que no se arrepentía de haber jugado hasta el final.
“No pasa nada. Los quiero”, aseguró al conocer su premio. Una reacción que provocó el aplauso del plató y confirmó que, aunque se marchaba con la cantidad más pequeña, Mikel había disfrutado plenamente de su paso por ‘¡Allá tú!’.