Hay concursantes que eligen las cajas por alguna fecha de cumpleaños, otros que se dejan llevar por sus compañeros y otros que confían en una corazonada. Marta ha llegado a '¡Allá tú!' con una lista elaborada por una adivina. Una estrategia que prometía poner algo de orden en el imprevisible juego de las cajas, pero que ha durado bastante menos de lo que ella esperaba.
Acompañada por su hijo Carlos, la concursante ha protagonizado una partida con nervios, mucho humor y un objetivo muy concreto: conseguir dinero para la entrada de un piso. Aunque, antes de conocer las ofertas de la banquera, ha tenido que ajustar cuentas con su particular método de selección.
Cuando Juanra Bonet le ha preguntado por el papel que llevaba preparado, Marta ha explicado su origen sin rodeos: "Cuando me enteré que venía aquí, pues me fui a ver a una adivina". No la conocía personalmente, aunque tenía referencias de otras personas, y le hizo una petición: "Por favor, hazme una lista aleatoria, si puedes".
Eso sí, su confianza tenía condiciones: "Voy a empezar así, pero si no me gusta, pues rápidamente cambio".
Dicho y hecho. La primera elección, el número 7, ha eliminado una cantidad alta y provocado su primera reacción: "Escucha, lo voy a quemar. ¿No tienes un mechero o algo?". Todavía ha concedido una segunda oportunidad al papel y ha elegido el 19, pero el resultado tampoco le ha gustado.
"Que seguro que era una farsante, no me la creo ya", ha soltado antes de romper la lista. Juanra ha intentado buscarle otra explicación: quizá la adivina estaba señalando las cajas con los premios buenos. "Ah, pero es que a mí eso no me interesa", ha respondido Marta.
La posibilidad de empezar por el final ha llegado tarde: el papel ya estaba hecho pedazos.
Entre caja y caja, Marta ha contado qué haría con los 150.000 euros del premio máximo. Su prioridad sería dar la entrada de una vivienda, una necesidad que ha querido reivindicar también para su generación.
"Yo sé que el problema de la vivienda con los jóvenes tienen razón, tienen un problemón, pero hay gente mayor que también tenemos ese problema", ha explicado. "Yo estoy todavía de alquiler y me gustaría tener una casita para mí".
Si el dinero no alcanzaba para ese sueño, tenía alternativas: cambiar su coche, que ya está "muy viejecito", o disfrutar de una comida o una cena con su familia.
La partida ha avanzado hasta una oferta de 2.722 euros, con los 15.000 todavía en juego y la incógnita de la caja negra. Carlos ha animado a su madre a continuar: "A mí es que me gusta el riesgo". Una declaración que Juanra ha rematado al instante: "Hombre, es autónomo".
Marta ha seguido jugando, pero la desaparición de los 15.000 euros ha complicado sus opciones. Solo quedaban un helicóptero teledirigido, 750 euros y la caja negra. Entonces, la banquera la ha sorprendido con una oferta superior: 3.444 euros.
Aunque su hijo mantenía su espíritu arriesgado, Marta ha escuchado a los compañeros que le aconsejaban coger el dinero y se ha plantado.
Quedaba descubrir qué habría pasado. En la simulación posterior, ha señalado que habría cambiado su caja por la número 22, donde estaba el helicóptero que tanto había buscado durante el concurso. Su caja original, en cambio, contenía la caja negra con 21.666 euros.