Fran, de Almería, llevaba apenas siete programas en '¡Allá tú!' y ya había sorprendido a sus compañeros contando que tenía marido y mujer. Esta vez, acompañado por su esposa, le tocaba enfrentarse a las cajas y comprobar hasta dónde podía llegar siguiendo las indicaciones de la tía Mercedes, su particular pitonisa. La lista estaba dando tan buenos resultados que ni Juanra Bonet podía disimular su asombro: "¿Pero qué es esto?".
El concursante tampoco terminaba de creerse lo que estaba viendo. "Creo que esto es un sueño", reconocía ante un panel que conservaba los tres grandes premios. Sin embargo, una cosa era contemplar todas esas posibilidades y otra renunciar a una oferta de casi 20.000 euros para seguir jugando.
La confianza de Fran en los números de la tía Mercedes no impedía que Pilar, de Ávila, quisiera aportar sus propias predicciones. Antes de abrir su caja, la concursante proponía una pequeña demostración con sus varillas y elegía a un aprendiz muy especial: el propio Juanra.
El presentador debía preguntar si el contenido de la caja era verde, aunque su estreno requería alguna corrección. "¡Oh, varillas del destino!", invocaba, entre las indicaciones de Pilar. Finalmente, daban por buena una respuesta afirmativa.
Fran prefería mantener el orden de su lista y abrir aquella caja. El resultado confirmaba la predicción y la buena marcha de una jugada que provocaba una oferta de 9.790 euros. Una cantidad que al concursante le costaba dejar pasar: "Me duele mucho porque es que este dinero me hace un montón". Aun así, decidía abrir otras tres.
Entre caja y caja también había tiempo para acordarse de los suyos. Fran mandaba un beso a su familia y buscaba una fotografía de sus abuelos, a quienes quería tener presentes. Su esposa recordaba, además, cómo se habían conocido en el instituto: al principio no se soportaban, pero acabaron convirtiéndose en marido y mujer.
Las siguientes aperturas disparaban la emoción del concursante. La lista de la tía Mercedes seguía funcionando y el panel dejaba a Fran ante una oportunidad que sus compañeros le animaban a aprovechar.
La nueva llamada de la banquera ponía una cifra concreta sobre la mesa: 19.240 euros. El dilema estaba servido. "Si no juegas con ese panel, ¿cuál juegas?", le insistían desde las gradas.
Fran, sin embargo, recordaba que había visto paneles muy buenos que terminaban sin un gran premio. Pilar también introducía un matiz: si salían los 150.000 y los 75.000 euros, aquella oferta podía dejar de estar disponible. El panel invitaba a continuar, pero las próximas tres cajas podían cambiarlo todo.
Tras escuchar a sus compañeros y consultar con su esposa, Fran se animaba a seguir. Trituraba los 19.240 euros y retomaba la lista, todavía confiando en que la tía Mercedes le ayudara a conservar los grandes premios.
Pero las siguientes cajas hacían desaparecer los 75.000 y los 150.000. "Bueno, es normal que saliera alguna", se escuchaba mientras intentaban encajar el golpe. La prioridad pasaba a ser conservar los 50.000 euros.
"Tita, venga, tita, confío en ti", decía Fran antes de elegir otra caja. Esta vez, el resultado les permitía respirar algo (15.000 euros) y daba paso a una nueva llamada de la banquera, con una advertencia de Juanra: "Piensa muy bien lo que vas a hacer". Después de renunciar a casi 20.000 euros, el concursante volvía a enfrentarse a la gran pregunta de '¡Allá tú!': cuánto estaba dispuesto a arriesgar.
La oferta bajó a los 9.490 euros y esta fue la definitiva porque Fran decidía plantarse. Ya era demasiada presión y el concursante había visto como la suerte le abandonaba. Y menos mal que paró ahí porque en el simulacro los 50.000 euros se esfumaron a la primera y en su caja finalmente guardaba 7.500 euros.