En ‘¡Allá tú!’, una hoja con los números de la familia puede servir para elegir cajas, pero decidir cuándo dejar de abrirlas ya es otra historia. Dani, de Valencia, llega a la recta final de su jugada acompañado por su suegro, con las elecciones de su suegra y con ganas de seguir tentando a la suerte. Aunque, entre oferta y oferta, también encuentra tiempo para hablar de quienes más quiere.
La banquera le plantea una posibilidad que cambia el rumbo del concurso: sustituir su caja por otra. Dani acepta y entrega la número 12 para quedarse con la 6, la de Ginés. Una elección con varios motivos: ese número aparece al final de la lista de su suegra, coincide con el cumpleaños de su hija y, además, pertenece a uno de los compañeros con los que más ha conectado.
“Me lo voy a llevar para siempre”, asegura sobre Ginés. Así que, entre números y cariño, toma la decisión: “La cambio por él y que sea lo que sea”.
Las siguientes aperturas llegan entre despedidas cariñosas y alguna declaración que vale más que cualquier oferta. Cuando Alba le dice que lo mejor ya lo tiene en casa, Dani no duda en darle la razón.
“Para mí, tengo la mejor novia del mundo”, afirma antes de destacar lo mucho que le cuida y lo cariñosa, empática y respetuosa que es con él.
Su historia comenzó cuando él trabajaba en una pescadería y ella vendía perfumes. Entre miradas y visitas, el flechazo fue inmediato: “Me enamoré el primer día”. Después llegaron esas conversaciones en las que las horas pasan sin darse cuenta. Tres años más tarde, asegura que sigue sintiendo lo mismo.
Dani también busca una ayuda un tanto particular para averiguar qué esconde su nueva caja. Como él y su pareja creen en las energías y las supersticiones, pide a Pilar que se acerque con su péndulo.
La compañera interpreta que podría haber una cantidad verde, aunque introduce una prudente condición: lo cree “al 50%” y no se hace responsable. Dani acepta el pronóstico con humor: “Yo me fío de tu 50%”.
Pero las cajas todavía tienen mucho que decir. La caja negra aparece con 12.676 euros, una cantidad ligeramente superior a los 12.500 que siguen en juego. Tras perder esa posibilidad, recibe una oferta de 3.970 euros.
Javi y Ginés le animan a continuar. Dani explica que venía sin expectativas y, cuando le preguntan qué sensación le transmite su caja, responde con una sinceridad desarmante: “No tengo ninguna”. Eso no le impide decidir: “Vamos a triturar, ya está”.
Después de otras dos aperturas, la banquera sube su propuesta hasta los 4.999 euros. Esta vez, Dani se detiene: “Es mucho dinero, Juanra. Dependo de una caja solo”.
Antes de responder, dedica el programa a su padre, fallecido un año y medio atrás y al que lleva muy presente. Entonces anuncia su decisión: se planta.
Queda comprobar qué habría sucedido si hubiese continuado. Las dos cajas con las que ha jugado esconden los últimos premios importantes: 12.500 y 2.500 euros. La número 12, que entregó al cambiar, contiene los 2.500 euros; la 6, con la que termina su concurso, guardaba los 12.500.