Más de 45 programas esperando su momento y, cuando por fin llega, toca tomar decisiones muy complicadas y bajo mucha presión. Cristina, de Cantabria, se ha estrenado como protagonista de ‘¡Allá tú!’ acompañada de su tía, su persona especial. Una participación que ha querido dedicar a su padre, quien la ha criado desde que su madre no está.
Con esa carga de emoción y los vínculos que ha construido con sus compañeros, Cristina se ha enfrentado a una jugada en la que un número pesaba más que todos los demás: los 150.000 euros. Mientras el premio máximo seguía en el panel, la concursante tenía que decidir cuánto estaba dispuesta a arriesgar para descubrir si lo guardaba en su caja.
La banquera ha intentado meterle prisa con un mensaje adaptado a su ámbito de trabajo: tenía otras 21 personas interesadas en la oferta. Sobre la mesa, 5.570 euros que Cristina ha valorado con cuidado.
“Pero es que están los 150.000 euros”, recordaba. Ese era el gran argumento para seguir, aunque ella misma identificaba el peligro: “Sí que es verdad que si los abro, la oferta va a bajar un montón”.
Por delante tenía tres aperturas. Cristina confiaba en que salieran dos cajas rojas y una cantidad de las más bajas que aún conservaba. Después de escuchar los consejos de sus compañeros, ha decidido darle otra oportunidad al panel: “Vamos a triturar, chicos”.
Y la apuesta le ha salido bien. Entre nervios, despedidas cariñosas y algún cambio en el orden de los números que quería abrir, ha superado la ronda manteniendo vivo el premio máximo. Su plan había funcionado y tocaba escuchar de nuevo a la banquera.
La siguiente propuesta ha subido hasta los 10.750 euros. Casi el doble que la anterior y una cantidad que ha hecho que Cristina se replanteara seguir jugando.
Aceptar suponía asegurarse el dinero. Rechazar implicaba abrir otras tres cajas y exponerse a perder la cifra que sostenía sus esperanzas. La concursante tenía la intuición de que los 150.000 euros podían estar delante de ella, pero no quería ignorar el riesgo: “Tengo la cosa de que sí, pero es que es arriesgarme muchísimo”.
Finalmente, ha optado por cerrar el acuerdo: “Hemos visto de todo, así que me planto con 10.750 euros”. El premio ya era suyo, aunque todavía quedaba una segunda dosis de nervios: comprobar qué habría ocurrido si hubiera continuado.
Con el dinero asegurado, las aperturas de la simulación han mantenido los 150.000 euros en juego. También ha aparecido la caja negra, que contenía 9.789 euros, una cantidad inferior a la que Cristina había aceptado.
Las ofertas hipotéticas habrían seguido creciendo y la posibilidad de haber renunciado al gran premio parecía cada vez más real. Hasta que el desenlace ha dejado dos cantidades: 5.000 y 150.000 euros.
Al abrir su caja, se ha resuelto el misterio: Cristina tenía 5.000 euros. Su acuerdo con la banquera le permitía llevarse 5.750 euros más de lo que guardaba desde el principio. Después de tantas dudas y de imaginar el premio máximo en sus manos, la concursante ha terminado celebrando una decisión que le ha asegurado 10.750 euros.