Cristina, de Madrid, ha apartado su corona de laurel dorado para enfrentarse a las cajas de ‘¡Allá tú!’. Y lo ha hecho con ganas de bailar, disfrutar y, sobre todo, llevarse un premio capaz de cambiarle la vida. Con su madre acompañándola y sus compañeros volcados en cada apertura, la concursante ha mantenido una idea muy clara: mientras quedara una gran cantidad en el panel, había motivos para seguir.
Eso sí, también tenía pensada una posible salida si las cosas se torcían. “Molan las comunidades”, comentaba cuando la partida empezaba a exigir decisiones cada vez más difíciles. Antes de llegar a ese punto, Cristina ha vivido una montaña rusa de ofertas, despedidas y recuerdos muy especiales.
Una oferta de 8.080 euros ha puesto sobre la mesa la primera decisión de este tramo de su jugada. Cristina ha entregado a Rafa la corona de consejero y le ha preguntado qué haría él. Su compañero consideraba que la propuesta se quedaba corta para las posibilidades que todavía tenía el panel. Ella ha seguido jugando.
Las siguientes aperturas han traído alegrías, pero también un golpe que le ha hecho despedirse de uno de sus grandes objetivos: “Ya no me quito la hipoteca”. La banquera ha aprovechado el cambio de escenario para bajar su propuesta a 6.280 euros.
Cristina no ha necesitado demasiadas vueltas para responder. “Es que a mí esto no me saca de nada. Yo he venido aquí a que me cambie la vida. Y si no me la cambia, pues me voy sin nada”, ha explicado. La oferta terminaba en la trituradora y la concursante volvía a las cajas.
Entre apertura y apertura, Cristina ha querido enseñar los amuletos que había llevado al concurso. La Virgen de la Oliva, el pañuelo de su peña de Valdilecha, un angelito, una cruz y varios recuerdos de personas queridas la acompañaban en una tarde en la que no sobraba ninguna ayuda.
Pero había un objeto que le tocaba especialmente: un dedal de su abuela. Al mostrarlo, ha contado que lleva más de 20 años con alzhéimer. “Me va a ver, aunque no sepa quién soy”, ha expresado, antes de recordar el sufrimiento de las familias que conviven con la enfermedad.
La emoción daba paso a otra llamada de la banquera. Esta vez, la oferta subía a 9.180 euros, pero Cristina seguía mirando los 50.000 que permanecían en juego. “No lo voy a coger”, ha adelantado. Y ha resumido su disposición a arriesgar con otra frase rotunda: “Quien tenga miedo a morir, que no nazca”.
Con los 50.000 euros todavía en el panel, la banquera ha elevado su propuesta a 12.640 euros. Cristina sabía lo que estaba en juego: si conseguía eliminar otra cantidad pequeña, la siguiente oferta podía subir mucho. Si salía el gran premio, tendría que confiar en que le ofrecieran las comunidades.
Ha decidido continuar y abrir la caja de Maider. Esta vez, la suerte le ha dado la espalda: los 50.000 euros desaparecían y las dos cajas restantes se repartían 50 y 500 euros. “No pasa nada”, repetía la concursante.
Cristina ha elegido jugar a las comunidades. Antes de empezar, se ha descubierto que su caja guardaba 500 euros y la de Ari, los 50.
Su primera elección, País Vasco, no escondía los 10.000 euros. Le quedaba una segunda oportunidad por 3.000, con cuatro opciones: La Rioja, Comunidad Valenciana, Murcia y Galicia. Ha marcado Murcia.
Tras descartar las dos primeras, la tensión se ha concentrado en Murcia y Galicia. Y esta vez sí: Cristina ha acertado y se ha llevado 3.000 euros. Un desenlace que le permitía cerrar su apuesta con un premio y con algo que ya había destacado antes de conocer el resultado: “Un montón de gente aquí, súper guay”.