Aunque es de Palencia, Adri ha querido 'ir para delante como los de Alicante' en '¡Allá tú!'. El concursante, policía nacional, ha encajado los golpes del azar, ha triturado ofertas y ha terminado tomando una decisión con un significado muy especial: confiar en la caja número 20, vinculada a la baraja de su abuelo. Y la apuesta le ha salido redonda.
Pero antes de celebrar sus 10.000 euros, le ha tocado sufrir. Porque una cosa es llegar con ganas de jugar y otra mantenerlas cuando las cajas empiezan a llevarse por delante cantidades que uno preferiría meter en la maleta.
"Hemos venido a jugar. Es lo que puede pasar", ha comentado Adri en un tramo en el que la suerte no terminaba de ponerse de su parte. Entre los disgustos, la apertura de una caja con 42.345 euros, una cantidad que desaparecía de sus posibilidades.
La banquera, por supuesto, ha aprovechado para ponerle un poquito de sal a la herida. Al recordar que el concursante había hablado de dedicar los 150.000 euros a la entrada de un piso y a unas pipas, le ha hecho llegar su particular buena noticia: para las pipas sí le daba.
"Genial, genial. Majísima", ha sido la reacción entre bromas. La oferta, de 1.100 euros, tampoco ha conseguido frenarlo: "Yo voy a seguir".
Más adelante, la propuesta ha subido a 2.002 euros. Dinero suficiente para una escapada, como se ha comentado en el plató, pero Adri seguía mirando las cajas con ganas de descubrir qué escondían. "Yo soy de seguir jugando, la verdad", ha reconocido antes de consultar con Jorge, que también le ha animado a continuar.
Dicho y hecho: oferta a la trituradora y a por la siguiente ronda.
Entre apertura y apertura, Adri ha tenido tiempo de saludar a sus amigos y a sus compañeros de trabajo, y de compartir un recuerdo especialmente importante para él: "Y aquí está mi abuelo, que siempre está conmigo".
Su profesión también ha protagonizado uno de los momentos más emotivos. Antes de abrir la caja número 15, Cristina ha querido agradecer la labor del concursante y de quienes trabajan protegiendo a los demás: "Ojalá os valoren más por el trabajo tan increíble que hacéis".
Después han llegado aperturas celebradas con entusiasmo y un escenario que devolvía la esperanza: quedaban diez céntimos, 7.500 euros y 10.000 euros. Dos cantidades muy apetecibles y una que apenas alcanzaba para acompañar la broma de las pipas.
Con esas tres posibilidades, la banquera ha cambiado de estrategia. Esta vez no ofrecía dinero, sino la oportunidad de cambiar de caja.
"Me ha pillado por sorpresa", ha admitido Adri. Había llegado convencido de que no cambiaría, pero en el momento decisivo ha reconsiderado su plan y ha elegido la número 20. La baraja de su abuelo tenía mucho que ver con esa decisión.
A continuación, ha abierto la caja número 5. El desenlace quedaba reducido a dos extremos: diez céntimos o 10.000 euros. Y la banquera todavía tenía una última vuelta de tuerca: ninguna oferta económica, solo la posibilidad de quedarse con su caja o volver a cambiarla.
Adri ha consultado de nuevo con Jorge, ha escuchado los consejos y ha terminado aferrándose al motivo que le había llevado hasta allí: "La veinte es la que estaba la última de la baraja de mi abuelo". Esta vez no había marcha atrás. Se quedaba con la 20.
La apertura ha puesto fin a los nervios: ¡10.000 euros! Los diez céntimos estaban en la caja que había dejado atrás. Después de una partida con ofertas bajas y más de un disgusto, Adri ha encontrado el premio en su última apuesta. Para las pipas y para bastante más.