En Guatemala, Maximón es un personaje multifacético, medio santo-medio dios, originario de Santiago Atitlán, un pueblo de las montañas al oeste del país. Esta deidad se relaciona con la vida de una forma muy mundada y su culto es realmente singular, tal como han comprobado desde ‘Viajeros Cuatro’. La guía Virginia Ballester ha mostrado algo que al ver es difícil luego de olvidar.
A diferencia de las velas o flores que se pueden poner a las imágenes o deidades para los rituales, a Maximón se le complace de manera diferente: sus ofrendas son el alcohol, el tabaco y el dinero. Y los ritos en torno a él se convierten en "verdaderas borracheras", tal como han podido comprobar en directo los reporteros en una de las reuniones.
Maximón es una figura única del sincretismo entre las creencias mayas y católicas. Es una deidad. Su apariencia humana tiene también gustos de lo más carnales. Su nombre en maya significa 'el que se ata con cordón o lazo'.
Por su historia de cómo combate el mal y hace el bien, este Dios no puede estar en un templo y no tiene un lugar concreto para que se le rece. Maximón es de todos. Condenado a deambular por los pueblos se decidió que se quedaría a vivir en la comunidad de Santiago Atitlán. Allí su recibimiento fue toda una fiesta que se sucede los 365 días del año.
Y, ¿qué es lo mejor? Que esto no es exclusivo para uno. Maximón cada año va a una casa diferente. Está siempre acompañado y allí se le ofrece tabaco, alcohol y dinero. "Nunca le dejamos. Para nosotros es un honor", han explicado a 'Viajeros Cuatro' unos creyentes de esta singular deidad.
Los que se quedan junto a Maximón tienen que estar de guardia. Él está en el centro de la habitación e impone y los que le custodian tienen la suerte de no caerse de ebrios porque le tienen que acompañar en estas prácticas. Ellos son los encargados de encender los cigarrillos a esta deidad o de darle licor Quezalteca cuando toca. Una fiesta continuada con él las 24 horas, durante 365 días para que se obren verdaderos milagros.
En este viaje hacia las creencias, cultos y rituales también en 'Viajeros Cuatro' han podido conocer la historia de un cementerio de colores. ¿Por qué todo en torno a la muerte tiene que ser de color negro? En algunos rincones de Guatemala tienen sus propias formas de honrar a los muertos.
"El azul representa el cielo y el verde la naturaleza, ponen los colores de las tumbas según la personalidad del difunto", cuentan a los reporteros para explicar este auténtico mosaico de colores y que se puede ver desde la carretera. También se pueden observar rituales mayas. Desde sacrificar a una gallina hasta poner unas velas para agradar a las deidades en estas ceremonias ancestrales en las que se pide por el fallecido, además de salud, prosperidad y para la familia.