Este prometía ser un año lleno de emociones para Jaime Astrain, por lo menos así parecía cuando se le confirmaba como uno de los concursantes de la última edición de 'Supervivientes'. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que este era solo el principio, porque las previsiones se quedaron cortas, este año no solo lo recordará por la experiencia única que ha vivido en Honduras, también porque ha sido el año en el que le ha pedido matrimonio a su pareja.
Jaime Astrain y Lydia Torrent forman una bonita pareja desde que comenzaron su relación, a pesar de intentar ser discretos, siempre han optado por la naturalidad y eso les ha llevado a tener que vivir públicamente los buenos momentos de su historia de amor, pero también los menos buenos. Hace un tiempo se hizo público que la pareja atravesó una fuerte crisis y tuvieron que salir a desmentir los rumores de ruptura.
Al parecer, antes de llegar a plantearse el final de su relación, quisieron probar otras opciones disponibles y eso les llevó a hacer terapia de pareja. El resultado fue bueno para ellos, que encontraron de nuevo el ritmo de su relación, supieron comunicarse y sintieron cómo recuperaban lo que sentían que estaban perdiendo. Su familia era más fuerte que nunca y prueba de ello es el paso que han decidido dar.
'Supervivientes' es una experiencia dura, así lo sabe todo aquel que ha estado y también lo sospechan quienes se suman a la aventura, pero no son conscientes de cuánto hasta que lo viven en primera persona. En el caso de Jaime fue especialmente intenso, porque además de tener que lidiar con las mismas circunstancias que sus compañeros, él tuvo que enfrentarse a una lesión de rodilla que arrastra desde que era futbolista.
Esto no parecía un problema en el momento en el que llegó a la isla, pero la pérdida de masa muscular habitual provocada por la falta de comida y de ejercicio físico hizo que sus molestias se convirtieran en dolores crónicos y eso le dificultó notablemente el programa. No tanto como para que los médicos recomendaran su regreso, pero sí lo suficiente para que el concursante sintiera que no podía más y pidiera su propia expulsión.
Esto es algo a lo que tenía que poner remedio una vez volviera a España y lo cierto es que no ha perdido tiempo. Se puso en manos de profesionales para poder recuperar músculos y fuerza, igualando así ambas piernas y reduciendo daños y también dolores. Actualmente puede presumir de haber mejorado y estar en un momento estupendo, algo que compartía con sus seguidores a través de las redes sociales.
Una buena noticia que se suma a todas las que ha ido acumulando desde su vuelta. Pasar tiempo con su pareja y la hija de ambas era una prioridad y está pudiendo hacerlo gracias a las vacaciones de verano de la pequeña Elsa, que por fin puede tener a sus padres juntos y todos para ella. Eso sí, Jaime y Lydia también buscan tiempo para pasar tiempo a solas y una forma de hacerlo ha sido viajar juntos a Jordania, donde han podido disfrutar de las muchas maravillas que ofrece esta tierra.
Ha sido su primera escapada como prometidos, pues Jaime no perdió tiempo tras finalizar su paso por Supervivientes y organizó una bonita pedida de mano, que llega siete años después de que comenzaran su relación, dejando claro que es el momento ideal para ambos y que están más que dispuestos a hacer 'oficial' algo que para ellos es más que oficial desde hace tiempo.
Aunque se prometió que no lloraría, el vídeo que la pareja ha compartido del momento de la pedida deja claro que rompió su promesa en la primera frase, no parece nada especialmente grave teniendo en cuenta que Lydia la acompañó con sus propias lágrimas, mezcla de nervios y de felicidad. Desde entonces, ambos se están preparando para el que promete ser su gran día.
Una boda que ya están preparando y que quieren que sea una gran fiesta, una celebración. Tienen bastante claro qué quiere, y también qué no. "Mi niña es la única que va, no quiero niños. Es una boda de tarde-noche y es para disfrutar, no queremos niños por ahí correteando y reventando cosas que luego hay que pagar", decía Jaime en el pódcast de 'Vanitatis'. Una medida que toman, no porque no quieran a los niños de su familia, sino porque priorizan el pasarlo bien y desconectar sin tener que estar pendientes de los pequeños.
Jaime está disfrutando de una etapa en su vida llena de alegrías y motivos para seguir ilusionado. Trabajo y proyectos no le faltan, parece que recupera la forma física y la salud de antes de 'Supervivientes' y su vida personal no podría darle más alegrías.