Rosa Benito llegó a 'Supervivientes All Stars' con muchas ganas de volver a ganar, también con mucha nostalgia porque en 'Supervivientes' pasó grandes momentos, también las fatalidades propias del concurso, pero fue para ella una experiencia clave que le dio el triunfo y el empujón que necesitaba para cambiar su vida por completo.
Evidentemente, su paso por la isla no fue lo único que le animó a tomar las riendas de su vida, pero le ayudó a darse cuenta de que tenía un nombre propio: "Ya no soy ni la cuñada de Rocío Jurado, ni la mujer de Amador Mohedano. Soy Rosa Benito. Mi vida empieza ahora", decía rotunda en Lecturas. Su vida comenzaba y lo hacía con muchos cambios, como su divorcio de Amador Mohedano, y también con muchas trabas, como los problemas con Hacienda que le tocó afrontar.
Rosa regresaba de 'Supervivientes' con la ilusión de haber sido la ganadora, con el apoyo del público y con ganas de disfrutar su nueva vida. Todo parecían ser buenas noticias, pero lo cierto es que la ilusión no duraba demasiado porque pronto descubría que tenía una gran deuda con Hacienda.
"Imagínate cómo me quedo cuando pensaba que tenía todo al día", explicaba durante una intervención telefónica a 'Sálvame' en su momento para contar lo sucedido. "Es un problema muy gordo con Hacienda, porque no se paga lo que había que pagar". La deuda era elevada, tanto que Rosa evitaba dar una cifra concreta, aunque aclaraba que era menor de 500.000 euros.
En ese momento, Rosa ya había cogido al toro por los cuernos, se había separado de su marido (algo que anunció un año antes, en 2013) y tenía la firme intención de solucionar los problemas con Hacienda costara lo que costara, pero ¿cómo fue todo?
El matrimonio había llegado a su fin por varios motivos, pero las cuestiones económicas también fueron uno de ellos. Tras su regreso de 'Supervivientes 2011', la pareja ya había comenzado a distanciarse, pero que tiempo después Rosa descubriera varias mentiras por parte de su pareja fue clave para el comienzo del fin.
Entre las cosas que fue descubriendo que su pareja le había ocultado, hubo una que fue especialmente dolorosa: Amador había vendido una parte de la finca de Los Naranjos a espaldas de su mujer.
No fue la venta, fue la traición lo que hizo que Rosa 'abriera los ojos' y tomara las decisiones que fue tomando. "Yo lo quiero y no quiero que le pase nada, pero no estoy enamorada. Son muchas cosas y sé que estará sufriendo, pero yo he sufrido más", decía en 'Sálvame' cuando la venta salía a la luz: "Juntos no podemos estar porque nos reprochamos cosas. Me considero una mujer separada".
Rosa se encargaba de solucionar las cosas y se hacía cargo de la deuda con Hacienda, algo que le llevó años poder dejar atrás. Antes de poder solucionarlo, tuvo que pasar por momentos complicados, por ejemplo, tuvo que entrar en concurso voluntario de acreedores.
"Ahí demuestro que lo que tengo es lo que tengo y que lo que puedo pagar es lo que puedo", explicaba en el citado programa, aclarando que con este movimiento, ella dejaba de tener acceso a su dinero ni a lo que estaba ganando: "Me darán una parte, no sé la cantidad todavía". Rosa quería poder vender sus propiedades para pagar las deudas, pero no era tan sencillo.
Parte de la deuda se pudo salvar al vender una nave que tenían en Madrid, pero también necesitaba vender el ático de Chipiona, algo que finalmente pudo hacer tras quedarse con la parte que le pertenecía a Amador y que estaba embargada por la Agencia Tributaria. Tuvo que pagar 40.000 euros para poder conseguirlo, pero después pudo venderlo por 250.000 euros y saldar su deuda.
Esto llevó tiempo, fueron seis años de dolores de cabeza y reuniones con sus abogados, que fueron los que le recomendaron que entrara en proceso concursal para evitar embargos y poder recuperar el control de sus finanzas. La venta del ático en el año 2019 supuso el final definitivo de su deuda y de sus problemas con Hacienda, una tranquilidad que Rosa había buscado por activa y por pasiva y que por fin podría disfrutar.
Ahora la vida de Rosa es otra, atrás quedaron sus problemas con Amador, tanto los económicos como los emocionales. Tiempo después, no han dudado en demostrar que han pasado página y que son capaces de tener una relación cordial, aunque hay cosas que nunca se olvidan y, si bien puede que no sea Rosa quien se lo recuerde, algunas de sus amistades, como Carmen Borrego, no han dudado en afear a Amador cómo se comportó con ella en esos momentos.