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Ponemos foco
CON LA COLABORACIÓN DE NOVO NORDISK 26 septiembre 2026

Obesidad, en femenino

La obesidad afecta de forma diferente a mujeres y hombres. Los cambios hormonales, las distintas etapas vitales y la presión social influyen en su impacto sobre la salud física y emocional femenina.
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El programa ‘Ponemos foco’, presentado por Laila Jiménez, vuelve con una nueva entrega sobre obesidad, esta vez en clave femenina. En concreto, se centra en cómo esta impacta en la salud de la mujer en las distintas etapas de su vida. Porque cuando hablamos de esta enfermedad, sí hay diferencias desde la perspectiva de género.

Para abordar las particularidades de la patología bajo esta lupa, se ha contado con el testimonio de la Dra. Irene Bretón, endocrinóloga del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y coordinadora del área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien asegura: “Las mujeres tenemos diferencias físicas y biológicas respecto a los hombres que se explican, fundamentalmente, aunque no de manera exclusiva, por las hormonas. A igualdad de peso, los hombres tienen más masa muscular. En nuestro caso, sin embargo, tenemos más grasa (tejido adiposo). Bien es cierto que, a determinadas edades, los hombres tienden a acumular grasa visceral, que es más peligrosa para la salud. El gasto energético y los requerimientos nutricionales son menores en las mujeres, lo que pueden favorecer la ganancia de peso”.

Del mismo modo, inciden otros factores, como la mala alimentación, el sedentarismo, el entorno, los problemas de sueño o la genética (iii). El estigma del peso es, en muchas ocasiones, un factor poco reconocido e incomprendido que afecta a las personas que viven con la patología, perjudica considerablemente su bienestar, estado de ánimo y autoestima (iii).

Federico Luis Moya, presidente de la Asociación Nacional de Personas que Viven con Obesidad (ANPO), comparte su reflexión: “Ante esta enfermedad, existe un problema de formación e información en la sociedad en general. En la asociación, nos hemos dado cuenta de que afecta de forma distinta a la mujer respecto al hombre. Esto hace necesario un control diferencial que tenga en cuenta la perspectiva de género”.

La mujer pasa por distintas etapas vitales, como la pubertad, los embarazos, o la menopausia, donde las que las hormonas juegan un papel esencial y, con ello, puede haber una tendencia a ganar peso, favoreciendo el sobrepeso o la obesidad. “Con la caída de estrógenos, se favorece la acumulación de grasa abdominal que deteriora la salud vascular y metabólica (i). Desaparece, así, la ventaja metabólica: el efecto protector de los estrógenos sobre el riesgo vascular y aumenta este riesgo a partir de esta etapa”, detalla la especialista.

Los cambios de peso son una preocupación relevante para muchas mujeres en la menopausia, junto con síntomas como los sofocos y las alteraciones del sueño (iv). Además, el 67 % de la población española encuestada afirma que su estado de ánimo está muy o bastante relacionado con su peso, una percepción especialmente marcada entre las mujeres jóvenes (v).

Esta etapa en la salud femenina se asocia con una redistribución del tejido adiposo hacia la adiposidad central, conocida por causar resistencia a la insulina y aumentar los riesgos cardiovasculares y metabólicos a largo plazo (i).

La presión social hacia la mujer: cómo afecta en esta patología

Hacer frente a la obesidad es una responsabilidad de todos, no solo de quien vive con ella. El estigma, la desinformación y el aislamiento social agravan su impacto. Por ello, es urgente cambiar su percepción social y luchar contra el estigma que afecta a quienes la padecen (vi). Cabe añadir que la invisibilidad y la culpabilización de la persona con sobrepeso u obesidad son barreras que dificultan el diagnóstico y su correcto abordaje (vi).

Para la especialista: “Esta enfermedad afecta de manera muy negativa en la salud emocional femenina. Esto se debe a la presión social que hay sobre nuestros cuerpos, que es mucho más evidente que la que hay sobre el género masculino. Ello fomenta un estigma y una mayor discriminación por el propio cuerpo. Se trata de una carga adicional que llevamos, sobre todo, las mujeres”.

El espacio también ha contado con la participación de la doctora en Comunicación, Beatriz Feijóo, para abordar esta cuestión: “Cuando hablamos de obesidad, hay muchísima diferencia dependiendo del sexo. Un ejemplo que ilustra esto es lo que sucedió en los Juegos Olímpicos, cuando los cuerpos más criticados fueron los de las mujeres”.

Por su parte, la Dra. Bretón apunta: “En nuestro caso, las complicaciones metabólicas pueden pasar inadvertidas. Por ello, es muy importante visibilizar esta realidad, normalizar la conversación sobre obesidad para que no se sientan solas, entiendan que no todo depende de su voluntad y reciban el apoyo que necesitan”.

Para finalizar, la presentadora ha resaltado que es esencial tratar la patología desde un punto de vista personalizado, para que se tengan en cuenta las características propias de cada persona, así como sus diferencias de género desde una perspectiva integral, teniendo en cuenta tanto su salud física como emocional.