Los amantes de las historias de amor que parecen de cuento están de enhorabuena con la de Leo Messi y Antonella, no porque hayan tenido que enfrentarse y superar grandes obstáculos, como si de una película se tratara, sino porque se conocen desde que eran pequeños y desde siempre ha existido una conexión entre ellos, aunque en algunos momentos la distancia los alejó.
No por demasiado tiempo, ellos supieron encontrarse de nuevo en cuanto tuvieron ocasión y ahora han formado una bonita familia. Tres hijos que han heredado la pasión de su padre por el fútbol, algo de lo que ambos presumen por redes sociales, mostrando algunos momentos familiares, siempre llenos de juegos y también de ganas de competir, porque si algo puede decirse de Leo Messi es que le gusta tanto ganar en el campo como fuera de él y n
o parece tener intención de dejar ganar al rival, incluso si este es alguno de sus hijos.
Leo solo tenía unos seis o siete años cuando conoció a Antonella, que es un año más joven que él. El futbolista se hizo muy amigo de Lucas, que era primo de Anto, y fue gracias a esa conexión familiar que la pareja llegó a tener relación, cuando el joven deportista todavía vivía en Rosario, el lugar que le vio nacer. "Iba a su casa y ahí la conocí, desde muy chiquitos. Siempre me gustó", recordaba el propio futbolista del momento en el que conoció a quien sería el gran amor de su vida.
Lo hizo durante su paso por el programa de streaming 'Dispuestos a Todo', presentado por su sobrino Tomás Messi, hijo de su hermano Matías. Parecía que para el pequeño Messi todo iba sobre ruedas en el amor, pero las cosas se complicaron. "Con 13 años me fui para España y un poco que perdimos el contacto. La comunicación era mucho más difícil que ahora. Era a través de cartas, mails o alguna llamada por teléfono fijo, que eran caras las internacionales. Entonces nos dejamos de hablar, nos distanciamos mucho. Con Lucas también, no solo con ella".
Parecía que este era el final del romance de la pareja, pero por suerte no fue así. "A los 16 o 17 años nos volvimos a encontrar, la comunicación era mucho más fácil con el Messenger, chateábamos por ahí. Nos fuimos acercando otra vez, no habíamos perdido ese sentimiento que teníamos desde chicos, no había cambiado nada. A los 19, 20 años ya nos pusimos de novios".
Esta reconexión no fue casual, tal y como él mismo desvelaba, durante una de sus visitas a Rosario hizo todo lo posible por reencontrarse con ella. "Fui a visitar a Lucas, busqué la excusa también para ir a visitarlo y verla a ella... Nos volvimos a ver y, bueno, ahí arrancamos a hablar otra vez". Una vez que retomaron el contacto, las cosas fluyeron de manera natural y pronto formalizaron su noviazgo.
Esta es la versión de Leo, otras señalan que fue la muerte de la mejor amiga de Antonella en un accidente de tráfico lo que hizo que retomaran el contacto y lo cierto es que no son historias contradictorias. El resultado es el mismo, la pareja se dio una oportunidad y comenzaron una relación, que fue confirmada oficialmente antes del Mundial de Sudáfrica de 2010. Antonella viajaba a Barcelona y se instalaba con Leo, comenzando su vida en común.
Dos años más tarde se confirmaba que Antonella estaba embarazada, esperando al primer hijo de la pareja. Thiago nacía en noviembre de 2012 y en 2015 la pareja anunciaba la buena noticia de que esperaban un nuevo bebé, otro niño al que llamaron Mateo.
No quedaba ninguna duda del compromiso de la pareja, pero aun así quisieron formalizar las cosas y en el año 2017 celebraron su tan esperada boda. La celebración tuvo lugar en Rosario y reunieron a unos 250 invitados, entre los que no faltaron familiares y amigos, pero tampoco grandes estrellas. Tras su enlace, parecía que la pareja no podía ser más feliz, pero esto demostró ser falso con la llegada de Ciro, su tercer hijo. El pequeño llegó para completar la familia en marzo de 2018.
Tres niños muy diferentes de los que su padre ha hablado en alguna ocasión, como hizo en 2023 durante una entrevista con Migue Granados. "Tenían el primer partido y Thiago no te mira para afuera. Entra Mateo y te mira, te saluda, aplaude, hace una jugada y te mira. Son diferentes personalidades. El otro chiquito es terrible, pero se está definiendo, tiene cinco años", decía Lionel en ese momento.
Además, explicó algunas diferencias más sobre las personalidades que ya van mostrando los tres. "A Thiago le cuesta mucho más hablar, sí que con Antonella tiene más confianza para contarle las cosas". Todo lo contrario a su hermano Mateo, que ha demostrado ser el más extrovertido de los tres: "A él lo tienes que parar porque te cuenta todo, no para y habla". Ciro parece que de momento se encuentra en un punto intermedio: "Es más reservado, cuenta pero no de él. Habla de los demás".