Despedirse de tus personajes favoritos no es tarea sencilla. La serie en la que aparecían se acaba y, si has tenido suerte suficiente, por lo menos puedes contar con que los creadores de la misma le han dado un final que puede ser satisfactorio, pero no todo el mundo la tiene. En cualquiera de los casos, poder verles de nuevo se siente como visitar a un viejo amigo, conoces un poco más sobre su vida y puedes quedarte más tranquilo, por lo menos si las cosas les han ido bien.
Durante una época era bastante habitual que series que se estaban emitiendo más o menos a la vez y compartían cadena de emisión (y productora o algún otro enlace común) protagonizaran crossovers, es decir, que los personajes de una de las series se dejaran ver en la otra. No los mismos actores, los mismos personajes.
Lo que no era tan común es lo que hicieron 'El Príncipe' y 'El Comisario', dos series que podrían considerarse afines, puesto que ambas se centran en contar cómo es el trabajo policial, aunque en lugares muy diferentes. Mientras que 'El Comisario' se desarrolla en el madrileño (y ficticio) barrio de San Fernando, 'El Príncipe' se ubica en el ceutí barrio del mismo nombre.
César Benítez y Aitor Gabilondo, creadores, productores ejecutivos y guionistas de El Príncipe, ya habían coincidido anteriormente en 'El Comisario'. Vieron la oportunidad de hacer algo divertido y que sorprendiera a los espectadores y no la dejaron pasar.
Lo más habitual es que los crossovers entre series relacionadas se produzcan cuando ambas están en emisión, de esta manera, los espectadores de una conocen lo que sucede en la otra. Además, también les permite ver a sus personajes favoritos en situaciones que no suelen ser las más habituales, porque suelen adoptar el tono de la serie a la que visitan. Durante el tiempo que estuvo en emisión, algunos de los miembros de la comisaría de San Fernando se dejaron ver en series como 'Los Serrano', '7 vidas', 'Hospital Central' o 'Al salir de clase'.
Lo más sorprendente es que, siete años después de despedirse de las pantallas, dos de sus personajes más queridos aparecieron en un par de capítulos de 'El Príncipe'. El comisario Castilla (interpretado por Tito Valverde) era uno de ellos, el otro era Charlie (Juanjo Artero).
Gracias a esto se pudo saber que, finalizada su propia serie, sus vidas siguieron adelante. El comisario Castilla se jubiló y pasó a trabajar para el Servicio de Seguridad de la Casa Real. El subinspector Carlos Márquez, Charlie, ya no es subinspector, sino que fue ascendido a comisario y destinado a Granada.
El hecho de que esté ahora trabajando en Granada es lo que hace que este crossover sea posible, porque los sucesos de 'El Príncipe' les llevan a abandonar Ceuta (aunque la serie no se grabara allí en su mayor parte) y tengan que trasladarse a la ciudad andaluza. Son unos capítulos trepidantes, llenos de emoción, lo que no sorprende demasiado porque coincide con el final de la segunda temporada, que estaba planificada para ser la última. No aparecen en el capítulo final, pero sí en los dos anteriores.
Granada se convierte en el lugar señalado, lo que hace que el camino de Fran Peyón y Morey se cruce con el del comisario Márquez, puesto que ahora ostenta Charlie. El motivo que hace que tengan que colaborar es que han descubierto que Akrab planea un atentado en esta ciudad, aprovechando que los reyes están invitados al encuentro. Esto hace que también se justifique la presencia de Gerardo Castilla, que ahora trabaja para la seguridad de la Casa Real.
Fran y Morey viajarán a Granada con la intención de evitar el atentado y salvar la vida de todos los allí presentes, incluidos los Reyes, y en la tarea de garantizar la seguridad en este encuentro contarán con la ayuda de Castilla y Márquez.
Los protagonistas se encuentran solos ante este peligro porque todo el mundo parece creer que Akrab ha sido desarticulada gracias a un colaborador de los servicios secretos franceses, cuya identidad permanece oculta. Khaled es considerado un héroe y felicitado por ello, pero Morey sigue sin confiar y está seguro de que es un terrorista, pero comienza a dudar de sí mismo, pensando que tal vez sean solo sus deseos de huir con Fátima lo que le hacen percibirle como tal.
Sin embargo, un descubrimiento de Fran hará que todo salga a la luz y descubran los planes que ponen en peligro la vida de tantos inocentes en Granada, dando comienzo así a una trepidante aventura contrarreloj que hace que el espectador permanezca pegado a su silla sin querer perderse detalle de todo lo que sucede en su pantalla. Una gran forma de encarar el final de la serie, con invitados especiales que llegan al corazón de los espectadores.