La zona desmilitarizada (DMZ) entre Corea del Norte y Corea del Sur sigue siendo una de las fronteras más vigiladas del planeta y, al mismo tiempo, uno de los destinos más demandados por los visitantes que llegan a Seúl.
Según ha explicado Sanyu, creador de contenido de viajes, a 'Viajeros Cuatro', la visita a esta franja fronteriza es la primera parada obligada para cualquier turista, aunque no se puede acceder por cuenta propia: "Tienes que ir siempre en un tour organizado. Más o menos cuesta 100.000 wones, que vienen a ser unos 60 €".
Durante el recorrido por la DMZ, Sanyu ha explicado el contexto histórico del lugar: "Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón pierde su dominio sobre Corea y empieza una guerra que acaba en el 53 con un armisticio y se designa una zona a lo largo de toda la frontera entre las dos Coreas, la del norte y del sur, que se llama la zona desmilitarizada".
La frontera entre ambos países se extiende a lo largo de 200 kilómetros, mientras que la franja desmilitarizada tiene un ancho de 2 kilómetros. Uno de los efectos más llamativos de esta zona es el desarrollo natural que se ha producido por la ausencia de actividad humana: "En medio está la franja de la zona desmilitarizada, donde además vemos el efecto de la no intervención humana. El ecosistema de flora y fauna está súper desarrollado con muchas especies", ha señalado.
En el Freedom Bridge (Puente de la Libertad), pueden verse lazos que simbolizan los deseos de paz y reunificación de las familias que quedaron separadas por el conflicto. Según se ha explicado durante la visita, "una de cada cuatro familias coreanas fueron separadas por la guerra. Hay gente que a día de hoy todavía no ha podido ver a sus familiares ni la verá".
Sobre la situación actual entre ambas Coreas, Sanyu ha afirmado: "No sienten ahora que son el mismo país. Cada uno cree que tiene el derecho a tener la otra parte". También ha abordado la cuestión de los desertores: "Hay un gran número de personas que tanto por tierra como por mar lo han intentado y lo siguen intentando, y Corea del Sur los acoge".
Frente a la amenaza nuclear de Corea del Norte, el servicio militar sigue siendo obligatorio para todos los hombres surcoreanos. "Ahora está en año y medio, pero llegó a ser dos, tres y cuatro años", ha indicado.