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Romi

Romi25 julio 2026

El mayor reto de María Cerezuela: interpretar a una detective con discapacidad auditiva

María Cerezuela, de 31 años y ganadora del Goya a Mejor Actriz Revelación en 2022 por Maixabel, leyó el personaje y tomó la decisión de que quería ser Romi
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'Romi' es la primera serie que protagoniza María Cerezuela. No en el sentido formal del término, sino en el más físico: prácticamente todos los días de rodaje, durante cinco meses consecutivos, ella estaba en el set. "Ha sido mi primer protagónico en una serie. Estuvimos unos cinco meses, más o menos, y yo rodaba prácticamente todos los días. Hubo días que obviamente estás cansada, hace frío y te dices: no puedo más. Pero aún así fue una experiencia súper grata", explicó la actriz.

Del Goya a Romi

La trayectoria de Cerezuela hasta llegar a la protagonista de Romi tiene un punto de inflexión claro: el Premio Goya. El reconocimiento como Mejor Actriz Revelación en 2022 por su papel en Maixabel le abrió puertas. Pero la actriz tiene muy claro el alcance real de ese premio: "El Goya al final te da más visibilidad a la hora de hacer castings. Pero tú en los castings tienes que seguir peleando".

La trayectoria de Cerezuela hasta llegar a la protagonista de Romi tiene un punto de inflexión claro: el Premio Goya
La trayectoria de Cerezuela hasta llegar a la protagonista de Romi tiene un punto de inflexión claro: el Premio Goya

En el de 'Romi', como en cualquier otro, no hubo trato preferente. Recibió la llamada, leyó unas separatas (fragmentos del guion) y decidió que quería ese papel: "Me parecía un personaje muy complejo ya en las separatas, que es muy poquito, y que estaba muy bien escrito, y lo quise hacer. Hice un casting, me cogieron, y directa".

Su primera tarea fue entender la herida

Antes de aprender una sola palabra en lengua de signos, María Cerezuela dedicó tiempo a algo más profundo: entender por qué Romi es como es. "Antes de rodar hay un trabajo previo con Romi, porque para mí era muy importante entender cuál era su herida y por qué ella, de alguna manera, se comporta así", explica.

El carácter fuerte, la desconfianza, el rechazo a pedir ayuda… Todo tiene una raíz. "Es una persona que tiene un carácter muy fuerte, que es muy directa, que confía mucho en sí misma, que le gusta trabajar sola. Todo eso viene precisamente de haberse quedado sorda. Ella nace como una persona oyente, pero con menos de 10 años sufrió un accidente en el que perdió la audición y también a su padre. Entonces, a pesar de que han pasado más o menos 20 años, todavía sigue con esa herida".

La clave interpretativa estaba ahí: "Creo que Romi tiene esa cosa de sentirse entre dos mundos, y a ella le crea mucha inseguridad. Esto, sumado al trauma de su padre, le crea una herida y una barrera por la que dice: 'A mí nadie más me va a hacer daño. Yo voy a lo mío, voy a tope, no confío en nadie".

Así es Romi, la nueva detective que rompe barreras con discapacidad auditiva
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Construyendo de cero con Sara Castro

La mayor dificultad técnica del papel llegó cuando Cerezuela trató de encontrar referentes para prepararlo. No los había. "No, no tuve ningún referente televisivo, pero sí lo he preparado con personas sordas, y además en la serie contamos también con actores sordos".

De ahí que se contara con Sara Castro, una coach de lengua de signos que se convirtió en un recurso fundamental del proceso. "También tuvimos una coach, Sara Castro, que es genial, que es la que nos enseñó lengua de signos y estuvo con nosotras desde el principio hasta el final. Venía con nosotras al rodaje, y aparte de enseñarnos lengua de signos, también nos enseñaba cómo una persona sorda se comporta en una sociedad para personas oyentes".

Cerezuela y su compañera Edurne Azkárate, que interpreta a Nerea, la becaria de Romi, pasaron un mes intensivo aprendiendo las bases de la lengua de signos antes de que comenzara el rodaje. Y durante la grabación, Sara Castro seguía ahí. "Estuvimos un mes, sobre todo Edurne y yo, con una coach que nos enseñó la base de la lengua de signos. Estuvimos muchísimos días".

El mayor obstáculo no fue aprender a signar, sino hacerlo con naturalidad ante una cámara, de forma que el espectador pudiera entenderlo sin esfuerzo. "Para mí lo más difícil fue llevar a la pantalla la lengua de signos. Hay que signarlo bien, y pusimos mucho hincapié en que nos queríamos sentir seguras, y se tenía que entender bien. Edurne y yo insistimos muchísimo, y con la ayuda de la coach lo hicimos".

La sordera como ventaja narrativa

Cerezuela integró el implante coclear no solo como rasgo de identidad del personaje sino como herramienta activa de su trabajo detectivesco. "El hecho de ser sorda ella también lo utiliza como una ventaja. En la serie, de alguna manera, se habla de la sordera de Romi como una ventaja a la hora de resolver los casos. Ella, aparte de estudiar un máster en lenguaje no verbal y microexpresiones, controla mucho la lectura biofacial. Es como ponerte delante de un polígrafo: si me mientes, voy a saber que me estás mintiendo".

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El rodaje de Romi fue también un proceso de autoconocimiento para la actriz. "Aprendí muchísimo, también la manera de conocerme como actriz. De qué manera lo experimento yo. Yo trabajo desde el aquí y el ahora", reflexionó.

El papel de Elena Irureta, Asier Etxeandia y Natalia Millán fue determinante: "He aprendido mucho de ellos, de la tranquilidad con la que abordan un rodaje, a pesar de las prisas, del estrés y de que va todo muy rápido. He aprendido eso, el ver cómo escuchan, cómo miran, cómo afrontan el personaje." Y aprendió algo sobre la autocrítica: "Me di cuenta, y veía a 'los mayores' y decía: jo, pues en vez de verlo así y tener tanta negatividad, vamos a pensar distinto".