En el corazón de Biarritz, la Capilla imperial promovida por la emperatriz Eugenia sigue siendo uno de los tesoros arquitectónicos más singulares de la costa vascofrancesa. En 'Viajeros Cuatro' descubrimos este espacio privado de los emperadores, habitualmente cerrado al público, abrió sus puertas de forma excepcional para el programa para mostrar la riqueza simbólica que encierra entre sus muros.
El antiguo palacio de veraneo, reconvertido hoy en un hotel de lujo, conserva en su estructura la huella de Eugenia de Montijo: según se explica durante la visita, “desde el cielo se ve la forma de una E, la E de Eugenia”.
Alojarse en este emblemático establecimiento durante temporada alta puede costar alrededor de 1.500 euros la noche en una habitación estándar, mientras que la suite imperial alcanza los 7.500 euros por noche.
Entre sus huéspedes ilustres figuran nombres como Frank Sinatra, Nicole Kidman y Sofia Coppola. Según los guías del lugar, “la realeza europea sigue viniendo aquí de vez en cuando”.
La construcción de la capilla fue promovida directamente por Eugenia, y su interior alberga una profunda carga simbólica. Tal como se detalla en la visita: “Hay un montón de simbologías, como las abejas, que eran también símbolos del emperador, de Bonaparte”.
Además de los emblemas napoleónicos, la capilla rinde homenaje a las raíces españolas de la emperatriz. Los azulejos que decoran el interior son “azulejos típicos andaluces”, un detalle que conecta con su ciudad de nacimiento, Granada. Según se señala, “debajo de la ventana principal se ve el fruto de la granada”, en clara referencia al escudo de la ciudad.
A pesar de ser un espacio privado, la Capilla imperial de Biarritz sigue cumpliendo funciones litúrgicas. Según la información proporcionada durante la visita, “se celebran cuatro misas al año: una para conmemorar la muerte de Napoleón, otra para conmemorar la muerte de su hijo Luis, otra para conmemorar su muerte (la de Eugenia) y la cuarta, el día de Guadalupe”.