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Hay una cosa que te quiero decir

Hay una cosa que te quiero decir26 julio 2026

El perdón que ha tardado 50 años en llegar: Marta y Carmiña se han reencontrado para cerrar una herida abierta desde la infancia

Marta ha pedido perdón en televisión a la madre de su mejor amiga, fallecida de leucemia a los 14 años, por no haber sido capaz de acompañarlas en el duelo
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'Hay una cosa que te quiero decir' ha sido escenario de uno emotivo reencuentro. Marta, una mujer de A Coruña, ha acudido al plató de Jorge Javier Vázquez para pedir perdón a Carmiña, la madre de su mejor amiga de la infancia, Vicky, quien falleció de leucemia con solo 14 años.

Durante casi cinco décadas, Marta ha cargado con un sentimiento de culpa por no haber estado presente en los últimos momentos de su amiga ni haber podido acompañar a Carmiña en su dolor.

Una amistad inseparable rota por la leucemia

La historia de Marta y Vicky comenzó en los años 70, en el barrio de Monte Alto de A Coruña. Las dos niñas vivían a pocos portales de distancia y, aunque no iban al mismo colegio, en cuanto sonaba el timbre de la última clase corrían a encontrarse.

Su amistad era tan profunda que el día de la primera comunión se hicieron una promesa: casarse el mismo día. “Y si nuestros maridos no quieren, nos buscamos otros”, recordó Marta en el programa. Vicky le regaló un anillo que Marta no se ha quitado nunca.

Todo cambió cuando, a los 12 años, Marta notó un bulto en el cuello de su amiga. Poco después, Vicky dejó de bajar a jugar. Meses más tarde, una carta desde el Hospital Puerta de Hierro de Madrid le reveló el diagnóstico: leucemia. La carta se despedía con un “te echo mucho de menos y te quiero mucho”.

Cuando Vicky regresó a casa, Marta la encontró irreconocible: “Está delgadísima. Apenas puede comer. Su madre intenta que coma una hoja de lechuga. Al estar yo presente, Vicky intenta sonreír, pero no le sale”. A partir de ese momento, Marta cruzaba la calle cada día con intención de visitarla, pero no era capaz de llamar al timbre. Se sentaba en el portal durante horas. Nunca más volvió a verla. Vicky falleció meses después.

El peso de la culpa y la petición de perdón

Marta no pudo acudir al velatorio ni al entierro. El duelo la paralizó. Durante años, esa culpa la ha acompañado sin descanso. “Yo sé que no estuve a la altura ni con mi amiga ni con su madre”, ha confesado en el programa. Cuando el presentador le ha señalado que solo tenía 14 años, Marta ha respondido: “Ya, Jorge, pero enfrentarse a la muerte con esa edad tampoco es fácil. Yo solo me quería ir con ella. Me daba igual todo. Yo me quería ir con mi amiga”.

A pesar del dolor, Marta ha mantenido viva la memoria de Vicky. Cuando se casó, pidió prestada una pulsera de perlas de su amiga a Carmiña y dejó su ramo de novia en la tumba. Cuando nació su hija, la llamó Vicky y lo primero que hizo al salir del hospital fue llevarla al cementerio a “presentársela” a su amiga.

Marta ha explicado que solo hace un mes fue capaz de verbalizar lo que sentía: “Estaba hablando con otra amiga que tengo y me salió y se lo empecé a contar”. Esa amiga le dijo que lo arreglara, y así llegó al programa.

Carmiña concede el perdón: “Que se quite ya esa culpa”

Carmiña, invitada al plató sin conocer los detalles, ha recibido el mensaje de Marta con serenidad y cariño. “Siempre la perdoné. Era una niña de 14 años y es lo normal”, ha afirmado y ha revelado que la madre de Marta le contaba que su hija “pasaba las noches llorando y no se atrevía a venir a verla”.

Sobre la enfermedad de su hija, Carmiña ha recordado: “Fue una sorpresa. Fuimos al médico y de repente era un cáncer. Nunca nos dieron esperanza de vida. Pero hicimos todo lo que se pudo”. Ha explicado que tuvo que trasladarse a Madrid porque en A Coruña no había quimioterapia en aquella época.

Carmiña, que no ha tenido más hijos, ha asegurado que nunca se ha sentido sola gracias a su familia y a su marido, fallecido hace tres años. “Cuando te falta una hija es como si te falta un tronco de corazón. Pero la vida me dio momentos muy buenos”, ha señalado.

Preguntada por lo que significa el perdón de Marta, Carmiña ha respondido con generosidad: “Me lo pidió muchas veces abrazándome y dando muchos besos donde me ve. Marta sabe que yo siempre la perdoné”. Y ha añadido con una sonrisa: “Que se quite ya esa culpa, que ya no tenemos edad de culpas”. El reencuentro ha concluido con un emotivo abrazo entre ambas mujeres, cerrando una herida que llevaba abierta medio siglo.