El día más radical de la aventura en China de 'Universo Calleja' había llegado. Calleja, IlloJuan, Lola Lolita, Sofía Surfers y TheGrefg se trasladaron hasta la Montaña Qixing, en Zhangjiajie, en Hunan: “Se van a encontrar por delante la vía ferrata más bestia que existe, porque tiene algo que ninguna vía ferrata lo tiene, y yo llevo años queriéndola hacer, pero da tanto miedo que muy pocas personas se atreven a hacerla”, advertía Jesús.
Ninguno de los cuatro se imaginaba, mientras se disponían a llegar al punto de inicio, lo que tendrían ante sus ojos. El presentador les adelantó que se iban a enfrentar a algo parecido a un videojuego, donde cada pantalla iría aumentando de dificultad y peligrosidad:
“Aquí vamos a resumirlo todo en tres pedazo de pantallas. Empezamos por lo fácil: todo lo podemos hacer. Entraremos en una segunda pantalla donde la cosa se empieza a complicar, nunca en ningún lugar del planeta se hizo que desde una montaña extraplomada, se pasaron unos tirantes de acero y se hiciera una escalera de 168 metros que, literalmente, se va yendo hacia las nubes”.
En este segundo punto Lola Lolita entraba en juego. La creadora de contenido ya había advertido que solo le tenía miedo a tres cosas: “las agujas, la sangre y las alturas”. Esta tercera era determinante en este punto de la aventura, porque “en este juego, no hay posibilidad de rescate, es una movida gordísima”.
“Yo me quedo en el nivel uno porque no quiero poner mi vida en riesgo, lo siento”, decía Lola, pero, finalmente, accedió y se plantó ante el segundo nivel. No sin miedo. Ni sin nervios.
Calleja, para tantear, le ofreció hacer un primer recorrido de unos diez metros para que Lola decidiese si quería continuar subiendo la escalera o quería quedarse en el nivel 1, ya que, si avanzaba más, ya no podría volver en ningún caso. “Yo como arquitecta lo veo un poco tembloroso”, bromeaba Lola.
Frente a la escalera, de la que no se podía ver el fin, Lola se dispuso a subir: “No necesito agobios ni estreses, necesito calma, seguridad y mucho juego mental”. Calleja aceptó su petición, recordándole que “mi trabajo original de mi vida humana ha sido ser guía”.
Lola estaba decidida a superar su miedo a las alturas, Calleja la animaba recordándole que iba a “tapar muchas bocas”, pero la situación se complicaba por momentos. Conforme subía los primeros peldaños la tensión comenzó a hacerse presente: “Jesús, me cago en la ‘p’, no puedo mirar para abajo”, “Me estoy agobiando, no te separes de mi”, “dame calma y anímame, no me pongas de mala leche” …
La lista de quejas y reclamos no paraba, pero Jesús se lo tomaba muy bien: “No te puedes enfadar conmigo que soy tu amigo”, aunque le advirtió: “Si vas a gritar tres veces más, no”. Pero todo explotó cuando el resto de creadores de contenido comenzaron también a subir por la escalera…
Una situación que se volvió nublada como el tiempo y que hasta el próximo programa no sabremos cómo acaba. ¿Cómo llegarán Lola Lolita, IlloJuan, Sofía Surfers y TheGrefg al final de la escalera? Y lo más importante, si este solo ha sido el nivel dos, ¿cómo será el tercer y más peligroso nivel que muy pocos se han atrevido a enfrentar?
Antes de comenzar esta aventura extrema, Jesús Calleja quiso hablar con Lola sobre la responsabilidad que tenía con sus 18 millones de seguidores en sus redes sociales, seguidores que quieren escucharla, quieren que les aconseje, que les enseñe, ser como ella…: “¿No te genera una responsabilidad importante?”, le preguntaba.
“Me da mucho vértigo, nunca mejor dicho”, bromeaba, pero mucho más seria, se mostraba segura y contundente sobre ello: “No se me puede cargar a mí la responsabilidad de criar, educar o enseñar a un montonazo de la juventud. Eso es trabajo de sus padres. Yo, al fin y al cabo, no intento dar lecciones a absolutamente nadie”.
La creadora de contenido le explicaba a Calleja que ella nunca ha querido ser perfecta, pero muchas veces ha sentido que se lo imponían, o cuando ha tenido una opinión diferente a la mayoría ha recibido mucho ‘hate’, con el que ha tenido que lidiar acompañada de terapia, y cree que si las redes fueran realmente un “espacio para divertirse, pasárselo bien y entretenerse” simplemente, todo sería mucho mejor.