Los datos del INE más recientes pintan un panorama que muchos desconocen por completo. En España, 1.233.400 personas tienen algún tipo de discapacidad auditiva. El 28,9% de ellas, unas 331.300, tiene sordera profunda. El 74,5% es mayor de 64 años, lo que convierte la pérdida auditiva en una realidad especialmente prevalente entre las generaciones mayores, donde la causa principal, en un 55,5% de los casos, es simplemente el proceso degenerativo de la edad.
El personaje de Romina Goitia en 'Romi' no nació sorda. Perdió la audición a los seis años, en el mismo accidente en el que murió su padre. Su sordera es postlocutiva, es decir, es adquirida después de haber aprendido a hablar, de haber interiorizado el sonido y el lenguaje oral como primera realidad. Esto la diferencia radicalmente de la sordera prelocutiva, que es la presente desde el nacimiento o adquirida antes de la adquisición del lenguaje, que implica procesos de aprendizaje y comunicación completamente distintos.
La directora de la serie, Inés París, lo explicó durante la presentación en el South International Series Festival de Cádiz: "Lleva un implante coclear, lo cual le permite escuchar pero también desconectarse, no escuchar, y volver a su propio universo". La distinción importa porque determina qué tipo de vida lleva Romi, cómo se comunica y qué herramientas tiene.
Así, la serie normaliza el implante coclear como parte de la vida cotidiana de Romi. Sin drama, sin énfasis. Es su herramienta, como los guantes para un médico. Eso es exactamente lo que la realidad necesita que la sociedad entienda, que el implante existe, que transforma la vida de quienes lo usan y que, sin embargo, solo el 5,7% de los candidatos adultos con sordera profunda tienen acceso a él en España, según datos de la Federación AICE.
Actualmente, en España hay aproximadamente 23.000 personas con implante coclear, según la Confederación FIAPAS. El 95% de quienes podrían beneficiarse de él no lo usan, principalmente por desconocimiento. La falta de acceso no es solo económica, sino que también es una cuestión de información y de estigma, un círculo que series como Romi pueden ayudar a romper desde la cultura popular.
Romi aprende lengua de signos, la usa y es parte de su identidad. Pero lo usa de manera muy ocasional, como explica la propia actriz María Cerezuela: "Lo utiliza de manera muy ocasional". Y eso es más fiel a la realidad de lo que muchos suponen.
De las 1.233.400 personas con discapacidad auditiva en España, solo 27.300 usan la lengua de signos como forma de comunicación principal, según los datos del INE. Eso representa el 2,2% del total. El 98% restante se comunica principalmente de forma oral. La serie muestra esa dualidad, ya que Romi vive en el mundo de los oyentes, usa el lenguaje oral y recurre a la lengua de signos como una herramienta entre otras, no como el único rasgo definitorio de su identidad sorda.
Eso sí, hay una dimensión de la discapacidad auditiva que Romi no aborda directamente pero que el contexto estadístico hace especialmente relevante para el público de más de 50 años. La responsable de audición de la Organización Mundial de la Salud, Shelly Chadha, lo expresó en el Congreso de los Diputados de España en octubre de 2024: "La pérdida auditiva no tratada impacta económicamente en la sociedad, ya que supone un enlace directo al aislamiento y acelera los procesos de demencia".
El envejecimiento de la población y la altísima prevalencia de la hipoacusia entre los mayores de 64 años convierten este dato en una prioridad de salud pública que sigue sin recibir la atención que merece.
La Asociación de Padres y Amigos de los Sordos de Salamanca valoró positivamente el estreno de Romi, considerando que "iniciativas como Romi contribuyen a sensibilizar sobre la importancia de la inclusión auditiva y a promover una mayor visibilidad de las personas sordas en los medios de comunicación".
Esa visivilización tiene un efecto concreto. Como señaló el creador de la serie, Iker Azkoitia, la decisión de incluir actores sordos en el reparto, como Emma Vallejo Canales y Marcos Pereira, y de documentarse con personas reales de la comunidad fue parte del compromiso de fidelidad: "Quisimos que la serie fuera lo más fiel posible a distintas realidades de la discapacidad auditiva".
Si hay un mensaje que Romi traslada con consistencia es que la sordera no define lo que alguien puede o no puede hacer. El personaje es detective, lee a las personas mejor que cualquiera a su alrededor, y convierte una característica que la sociedad tiende a ver como un obstáculo en su mayor ventaja competitiva.
"La sordera no es una limitación, sino una característica más del personaje", resumió Azkoitia. Es una frase que, aplicada a las 1.233.400 personas con discapacidad auditiva que viven en España, tiene mucho más alcance que cualquier campaña institucional. Porque la ficción llega donde las estadísticas no consiguen entrar.