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Madres: Voces desde el alma

Madres: voces desde el alma24 agosto 2026

El desgarrador testimonio de Rosa Sánchez, madre de Paco Molina: "Para una muerte estamos más preparados que para una desaparición"

Les mandó un WhatsApp a sus padres diciendo que iba a dormir en casa de un amigo, y poco después hablaron con él por teléfono. Fue la última vez que supieron de Paco Molina
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Diez años después de la desaparición del joven cordobés Francisco Molina Sánchez, Rosa Sánchez habla por primera vez de cómo fue aquella noche, de los ocho años que la familia siguió pagando el teléfono de su hijo por si llamaba, de los estafadores que se aprovecharon de su dolor para sacarles dinero, y de por qué seguir viviendo con una desaparición sin resolver es distinto, y en algunos aspectos más duro, que vivir con una muerte.

El último WhatsApp y la última llamada

Paco Molina Sánchez nació en Córdoba el 24 de octubre de 1998. El 2 de julio de 2015, con 16 años recién cumplidos, avisó a sus padres por WhatsApp de que iba a quedarse a dormir en casa de unos amigos, un lugar donde ya había pernoctado en dos ocasiones anteriores. No había nada inusual en el mensaje. Su padre consiguió hablar con él por teléfono justo después de recibirlo. Esa conversación fue la última vez que cualquier miembro de la familia tuvo noticias suyas.

Entre las pocas cosas que Paco se llevó aquella noche estaba su teléfono móvil. Sus padres, Rosa y su marido Isidro, tardaron ocho años en dejar de pagar esa línea. No querían que dejara de existir la posibilidad de escuchar su voz al otro lado. Fue la Policía quien finalmente les dijo que ya era un sinsentido.

El caso de Paco Molina sigue siendo, una década después, un expediente activo sin resolver. No hay testigos clave, ni imágenes que permitan reconstruir sus movimientos tras la última llamada a su padre, ni ninguna línea de investigación que haya sido suficientemente sólida como para esclarecer los hechos. En algún momento se barajó la posibilidad de que Paco hubiera podido ser captado por un adulto o influenciado por terceras personas para marcharse. Ninguna hipótesis se ha podido confirmar.

Una desaparición, no una muerte

La frase que vertebra el caso la pronuncia Rosa al definir qué significa vivir en esta situación: "Incluso para una muerte estamos más preparados que para una desaparición". La distinción no es retórica. Cuando alguien muere, hay un proceso que, por doloroso que sea, tiene una estructura reconocible. Una desaparición no lo tiene. El duelo no puede comenzar porque no hay confirmación de nada. La incertidumbre es permanente.

Rosa lo llama vivir en un eterno duelo. A su psicóloga, con quien trabaja para seguir sosteniendo el peso de todo esto, le ha confesado algo más preciso: que es vivir con miedo. Un miedo que no tiene objeto definido porque tampoco lo tiene la situación que lo provoca.

"Incluso para una muerte estamos más preparados que para una desaparición'', pronuncia Rosa
"Incluso para una muerte estamos más preparados que para una desaparición'', pronuncia Rosa

Los colombianos con pistola y el hombre que fue a la cárcel

Lo que Rosa Sánchez y su familia han tenido que soportar va mucho más allá de la angustia de no saber. Desde que se hizo pública la desaparición de Paco, han recibido un gran número de pistas falsas y llamadas en las que supuestos informantes decían conocer el paradero del joven. Algunas eran simplemente crueles. Otras rozaban la extorsión directa.

Rosa lo cuenta de una forma que hace que todo parezca todavía más sórdido: "Nos llamaron unos colombianos con una pistola para que les diéramos sesenta mil euros." Y añade una frase que resume el mecanismo de todo este tipo de engaños: "Se aprovechan de tu pena". Uno de esos hombres que les dio pistas falsas llegó a enfrentarse a una pena de cárcel. Lo hacía, según reconoció el juzgado, con el único fin de obtener dinero a través de la manipulación y las mentiras.

La carta que Rosa le escribió a Paco

'Madres, Voces desde el Alma', le propuso escribirle una carta a su hijo durante el programa. Rosa la escribió y la leyó en cámara. Dos frases de esa carta quedaron fijadas en quienes la escucharon: "Vuelve de donde estés. Te necesito como madre, eres mi esperanza". Y después: "No quiero contar los días que llevo sin ti porque eso me hace daño. Siempre estoy recordándote porque no puedo olvidarte".