El apacible pueblo rural de Xermade se convirtió en el escenario de uno de los episodios más sádicos de la crónica negra de Galicia. La tercera temporada de ‘En Guardia’ analiza el conocido como doble crimen de Burgás y el perfil de los dos asesinos, Juan José Calaza 'El Pibe' y Brais Lozano Osa, que sembraron el terror en este pequeño núcleo rural de apenas 20 vecinos.
Los hechos ocurrieron a medianoche de un 22 de febrero de 2012. Fecha que nadie olvida en esta pequeña población rural. Dos personas entraron en la casa de Eulogio Hermida, que tenía 51 años en aquel momento, y lo torturaron de forma brutal hasta matarlo. También a su padre, Víctor Hermida, de 74 años, que falleció, y a su madre, Domitila Rodríguez, de 77, que logró sobrevivir después de doce horas de agonía.
La imagen dramática de lo que se encontraron en aquella casa todavía perdura en las retinas de aquellos que la vieron. “Ponía los pelos de punta el sadismo” y tras esa brutalidad había dos atacantes que dejaron varias pistas en la escena del crimen. ¿Pero qué es lo que motivó esa atrocidad contra una familia humilde que no tenía enemigos?
Lo que inicialmente se perfiló como un asalto motivado por el robo de dinero desveló una trama mucho más compleja detrás de todo aquello. En aquel lugar que parecía “suspendido en el tiempo” se produjo una carnicería. La gente tenía miedo y nadie se explicaba que aquel matrimonio mayor y jubilado, junto a su hijo, que vivían alejados de todo tuvieran enemigos y pudieran acabar en ese desenlace tan trágico.
Era “una familia bien", "muy tranquilos", "gente de aldea, normal, como las de todos los sitios", son las palabras con las que los vecinos de la zona les definían, aunque el hijo del matrimonio, Eulogio Hermida, tenía un negocio clandestino que fue el móvil que cruzó el destino con el de sus asesinos.
La investigación se centró en un principio en analizar el perfil de Eulogio, el hijo del matrimonio. Este era un hombre separado y con dos hijos que ya no vivían con él. “No tenía una vida muy organizada. Estaba un poco perdido”, reconocen aquellos que le conocían.
Cuando sus padres se hicieron mayores, el negocio del mercado de Ferrol lo cogió Eulogio, pero este empezó a ir mal y terminó cerrando. Lo mismo le pasó en su trabajo como taxista y volvió a la casa familiar donde, según dicen, empezó a comercializar a pequeña escala con hachís. “Siempre había allí movimiento de vehículos y personas”, admitieron después sus vecinos.
Tres meses después, el 19 de mayo, fueron detenidos dos jóvenes vilalbeses como autores del doble crimen. Los agentes tenían en el punto de mira por una colilla que encontraron en un camino trasero y marcas de rodaduras de neumáticos a Brais Lozano Osa, de 24 años y a Juan José Calaza, de 34 y conocido como ‘El Pibe’.
En el caso de este último, ‘El Pibe’, su testimonio fue contradictorio y eso unido a sus antecedentes policiales por robo con violencia y tráfico de drogas, así como el de un perfil con trastorno psicopático (esquizofrenia), narcisista y desafiante le pusieron en primera línea de la investigación. Él fue el gancho para los agentes y el cabo necesario para llegar al otro investigado: Brais Lozano Osa.
El segundo implicado era un joven de “una familia totalmente normal, un chico al que no le faltaba de nada”, indican los testimonios recogidos de ‘En Guardia’. Sin embargo, era sabido por todos que el joven era una persona que había tenido problemas con las drogas y fue su amistad con ‘El Pibe’ la que le introdujo en este mundo.
Ambos conocían a Eulogio y los dos se presentaron en casa de los Hermida para robar droga y dinero y por eso les torturaron. Lo que pasó después se convirtió en un doble crimen (el de Víctor y Eulogio Hermida, padre e hijo) pero hubo un detalle que no controlaron. Los atacantes creyeron haber acabado con toda la familia, pero Domitila, la madre, logró sobrevivir y su testimonio fue determinarte para la investigación.
La declaración de Domitila desde el hospital fue el hilo del que tirar. Esta relató que a eso de las cinco de la mañana, dos hombres no muy corpulentos y con pasamontañas irrumpieron en su casa en busca de dinero y de cocaína, que era lo que gritaban. Su insistencia por este objetivo y la manera brutal en la que actuaron contra ellos dio pie a que aquello no fuera casual, sino que tenían en el foco a Eulogio y su negocio de menudeo.
Este testimonio, la prueba de ADN de la colilla, las rodaduras de los neumáticos y el análisis del móvil de 'El Pibe' terminaron con sus dos detenciones el 19 de mayo del 2012. El destino judicial de los dos acusados tomó giros distintos por un suceso inesperado: Juan José Calaza sufrió un infarto dentro de la celda que le causó la muerte de inmediato. Con su fallecimiento, su responsabilidad penal quedó extinguida de forma automática.
Este hecho dejó a Brais Lozano Osa como el único imputado vivo de la masacre de Xermade. La instrucción por el doble crimen finalizó casi dos años después de los hechos en el Juzgado de Vilalba y la Audiencia Provincial dictó sentencia el 15 de octubre de 2014.
Su defensa presentó dos recursos que fueron rechazados y la condena de Brais Lozano Osa por doble asesinato, lesiones, robo con violencia y maltrato animal fue de casi 56 años. Él afrontó en solitario la culpa y unas pruebas forenses que resolvieron este caso difícil de olvidar para la provincia.