Pedro Sánchez insiste en el Congreso en que no existen pruebas sólidas para acusar a Marruecos y advierte de que su Gobierno no teme enfrentarse a nadie. Además, revela que el 21 de agosto llamó a consultas a la embajadora marroquí por las declaraciones inaceptables de varios ministros. Gabriel Rufián, en su intervención, acusa directamente a Marruecos de lo sucedido.