Mientras en Granada se recuperan del terremoto, el seísmo humanitario y político continúa en Ceuta. El Gobierno trabaja en el traslado de 500 niñas migrantes a la Península y el PP aboga por el retorno de los menores a Marruecos. Por otra parte, un brote de sarna entre los militares destinados a la ciudad autónoma dispara todas las alarmas.