Fonso se define como un apasionado de los videojuegos y tiene la suerte de poder dedicarse a ello de forma profesional. Belén, su cita, acude a la cena con un micro y cantando en coreano: la conexión friki está servida. En otra mesa cenan Abel, extrovertido y emprendedor, y Elvira, incapaz de disimular lo incómoda que se le está haciendo la velada.