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Viajeros Cuatro

Viajeros Cuatro12 julio 2026

Los secretos de un tren centenario que circula a casi 1000 metros de altitud : “Desmontamos los motores cada noche”

Con 102 años de historia, este pequeño tren de cremallera sigue desafiando la montaña gracias al meticuloso trabajo de Aline, la conductora que vela cada día por su seguridad y su legado
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En lo alto de una montaña, donde las vías alcanzan los 905 metros de altitud, Aline trabaja cada día al mando de un pequeño tren de cremallera que acumula más de un siglo de historia. Con 102 años de servicio, estas locomotoras eléctricas siguen recorriendo 4,2 kilómetros de vía con pendientes que oscilan entre el 17 y el 26 por ciento, un desafío técnico que exige un mantenimiento riguroso y una conductora con nervios de acero.

Aline y su labor como conductora del pequeño tren

Cuando se le pregunta por su rutina diaria, Aline no duda en señalar el corazón de la operación: el almacén donde cada noche los trenes regresan para someterse a una exhaustiva revisión. "Aquí estamos en el almacén donde entran todas las noches los trenes y les hacemos una revisión porque desmontamos los motores, los volvemos a hacer. Ese es mi lugar de trabajo", comenta.

Según explica Aline, el proceso de revisión nocturna es imprescindible para garantizar la seguridad de los pasajeros en un trazado tan exigente. Los motores se desmontan por completo y se reconstruyen, un ritual que se repite jornada tras jornada desde hace décadas.

El almacén: donde la historia se mantiene viva

El almacén no es un simple garaje. Es un taller vivo donde la mecánica centenaria convive con el conocimiento transmitido de generación en generación. Alina describe con orgullo las características técnicas del recorrido:

"¿A qué altura vamos? A 905 metros. Tenemos 4 kilómetros 200 de vía. Tenemos cuestas de 17 a 26 por ciento. Por eso es un tren de cremallera. Siempre ha sido un tren de cremallera y siempre ha sido eléctrico".

El sistema de cremallera, según indica la conductora, ha sido la solución técnica desde el primer día para superar unas pendientes que serían imposibles para un ferrocarril convencional.

Un regalo de cumpleaños sobre raíles

Durante la jornada, Aline recibe a una familia que ha elegido el pequeño tren como regalo de cumpleaños. La conductora los saluda: "Hola. ¿A qué habéis venido aquí? Oye, felicidades. Y tu regalo de cumpleaños es subir a la cima". Para muchos visitantes, ascender en este tren centenario es una experiencia única que combina patrimonio ferroviario, ingeniería y paisajes de montaña.

¿Qué tipo de revisión se realiza cada noche en el almacén?

Según Aline, cada noche los trenes entran en el almacén donde el equipo técnico desmonta completamente los motores y los reconstruye, asegurando que las locomotoras de 102 años estén en condiciones óptimas para el servicio diario.

¿Por qué este pequeño tren utiliza sistema de cremallera?

La conductora explica que las pendientes del trazado, que van del 17 al 26 por ciento a lo largo de 4,2 kilómetros de vía hasta los 905 metros de altitud, hacen imprescindible el sistema de cremallera. Según Aline, el tren siempre ha funcionado con este mecanismo y siempre ha sido eléctrico.