En las colinas de Viveiro, en plena Mariña lucense, existe un alojamiento rural que parece pensado para quienes alguna vez fantasearon con dormir en un “poblado hobbit”. El lugar se llama Mi Tesoro y 'Viajeros Cuatro' pudo visitarlo durante la temporada 7.
Su nombre juega con una referencia que cualquier fan de ‘El Señor de los Anillos’ entiende al instante. Sus casas semienterradas, integradas en el terreno, con cubiertas vegetales y fachadas curvas, recuerdan a esas viviendas acogedoras, pequeñas por fuera y sorprendentes por dentro, asociadas al universo creado por J.R.R. Tolkien. Pero aquí no estamos en Hobbiton, ni en un decorado de cine, sino en una finca gallega donde la fantasía se mezcla con el turismo rural, el paisaje atlántico y la necesidad cada vez más buscada de desconectar.
Viveiro es uno de los municipios más conocidos de la Mariña lucense, una zona del norte de Lugo donde Galicia se vuelve costera, húmeda, verde y profundamente atlántica. Aquí conviven playas abiertas al Cantábrico, bosques, rutas junto a ríos, miradores y un casco histórico con memoria medieval. Mi Tesoro es una propuesta que encaja bastante bien con el carácter de la zona.
El norte de Galicia tiene algo que favorece este tipo de imaginarios. La vegetación, la niebla, la luz cambiante, la piedra o los caminos estrechos que crean un ambiente que, sin necesidad de más, ya parece sacado de un cuento. Es por eso que la estética hobbit encaja tan bien aquí. Las casas cubiertas de hierba no se sienten como un capricho puesto en cualquier lugar, sino como una prolongación del paisaje.
La imagen más reconocible de Mi Tesoro está en sus fachadas. Las puertas y ventanas redondas son el elemento que activa inmediatamente la asociación con ‘El Señor de los Anillos’. Quien llega hasta allí no necesita demasiada explicación: el guiño se entiende al primer vistazo. Las casas parecen salir de la ladera, con los techos cubiertos de vegetación y una entrada que invita a imaginar que al otro lado habrá una chimenea encendida, una mesa de madera y quizá una despensa generosa.
No se trata de vivir en una cueva ni de hacer ningún tipo de recreación extrema. La idea es combinar fantasía con funcionalidad, por lo que las casas cuentan con dormitorios, cocina equipada, baño, zona de estar y espacios exteriores para poder disfrutar del entorno. La estética mira a Tolkien, pero la experiencia busca que el huésped descanse como se merece.
Mi Tesoro no es un parque temático, ni un pueblo visitable sin más, ni una instalación oficial vinculada a Tolkien, Peter Jackson o la famosa franquicia cinematográfica. Es un alojamiento rural privado que se inspira en esta peculiar estética. Esta diferencia es importante, porque ayuda a entender cómo debe visitarse y disfrutar.
La propia expectación que ha generado el lugar ha llevado a que muchas personas se acerquen solo a hacerse fotos. De hecho, se ha tenido que proteger la intimidad de los huéspedes, algo bastante lógico teniendo en cuenta que allí hay personas alojadas que han pagado por descansar.
Mi Tesoro puede atraer a públicos muy diferentes. Para los fans de ‘El Señor de los Anillos’, el reclamo es más que evidente. Dormir en una casa al puro estilo hobbit, permite disfrutar de una versión gallega de La Comarca. Algunos de los huéspedes llegan disfrazados o con complementos élficos para poder hacerse fotos, e incluso se ha solicitado el lugar para realizar bodas o pedidas de mano.
Pero no hay que ser experto en Tolkien para poder disfrutarlo, ya que puede ser el lugar ideal para una escapada romántica, un plan familiar o un retiro con amigos. Las casas están pensadas para compartir hasta un máximo de 6 personas.
Una escapada a Mi Tesoro se entiende mejor si se reserva tiempo para poder conocer los alrededores. Viveiro tiene un casco histórico con calles medievales, iglesias, conventos y restos de su antigua muralla. La Puerta de Carlos V es uno de sus símbolos más reconocibles.
Para aquellos que buscan naturaleza, uno de los lugares imprescindibles es el Souto da Retorta, también conocido como eucaliptal de Chavín. Este espacio natural, situado cerca de Viveiro, es famoso por sus eucaliptos gigantes, entre ellos el ejemplar conocido como O Avó. El paseo es muy sencillo y permite adentrarse en un bosque que parece casi fantástico por la escala de sus árboles.
Otra visita muy popular en la zona es O Fuciño do Porco, en el municipio vecino de O Vicedo. Su nombre oficial es Punta Socastro, pero el apodo se ha impuesto por la forma del cabo. La ruta discurre por pasarelas de madera entre acantilados y se puede disfrutar de unas vistas espectaculares sobre el Cantábrico.