Sylvester Zottola, más conocido como Sally, era un miembro de la mafia de 71 años que sufrió seis intentos de asesinato en un año. Finalmente acabaron con su vida cuando iba a tomarse un café en un autoservicio. Su hijo había contratado a una banda callejera para matar a su padre y a su propio hermano, con el objetivo de controlar el imperio inmobiliario que el mafioso había construido con décadas de dinero ilegal.
Sally Daz pasó décadas gestionando máquinas de juego ilegales conocidas como "Joker Poker" por todo el Bronx para la mafia, con vínculos con la familia criminal Bonanno. Invirtió lo que ganó en la construcción de un imperio inmobiliario multimillonario. Ese patrimonio, construido con dinero sucio, fue lo que desencadenó su muerte. Anthony Zottola, hijo menor de la víctima de 44 años, quería el control de ese imperio. Y eso significaba que su padre y su hermano mayor, Salvatore Zottola, tenían que morir.
Anthony se puso en contacto con Bushawn Shelton, líder de los Bloods en Brooklyn, en agosto de 2017, dándole detalles sobre los movimientos de su padre, junto con información sobre el sistema de seguridad de la casa y copias de las llaves para planificar el asesinato.
Tras ello llegó una sucesión de intentos fallidos tan larga que resultaría cómica si no fuera brutal. Mes tras mes, el padre sobrevivía a los intentos contra su vida: un hombre le agredió frente a su casa en el Bronx; alguien disparó contra su vehículo en la autopista; un individuo se acercó a él y le apuntó con una pistola a la cara, pero el arma falló…
Dos días después de Navidad de 2017, tres hombres irrumpieron en el domicilio del anciano, le golpearon en la cabeza con un arma, le apuñalaron varias veces y le cortaron la garganta. Sylvester Zottola sobrevivió también a eso.
El problema no era la falta de determinación de los sicarios. Era la incompetencia. Pero Anthony no desistió. Los sicarios que intentaron acabar con la vida de Sally instalaron un GPS en una de las ruedas de su vehículo. El dispositivo resultó ser clave para poder seguir los pasos del mafioso.
El plan definitivo tuvo éxito el 4 de octubre de 2018, cuando Sally Daz fue acribillado a balazos y asesinado mientras esperaba recoger una taza de café en un autoservicio de un McDonald's en el Bronx. El asesinato de Sally Zottola se produjo cuando salió a buscar un café en coche. Sally fue disparado y el momento lo registraron las cámaras de seguridad. El tirador fue Himen Ross. El conductor de la huida, Alfred Lopez.
Las conversaciones telefónicas condujeron a los agentes hasta Ron Cabey, miembro de una pandilla callejera que contaba con un extenso historial delictivo. Este se convirtió en la pieza clave de la resolución del caso. Tras ser detenido, la Policía intentó que confesara quién le había contratado para matar a Sally ofreciéndole reducir su condena. Finalmente habló y señaló a Anthony, el hijo menor de la víctima.
El relato de Cabey destapó todos los intentos anteriores. Testificó sobre las tres tentativas fallidas que él mismo protagonizó, y sobre cómo Anthony Zottola le iba suministrando información privilegiada sobre su propio padre: sus rutas, su sistema de alarma, sus llaves.
Tras un juicio de seis semanas, un jurado federal condenó a Anthony Zottola por asesinato por encargo y conspiración para cometer asesinato por encargo. Himen Ross, quien según los fiscales disparó los tiros que mataron al anciano, también fue condenado. Alfred Lopez, el supuesto conductor de la huida, fue absuelto. Anthony Zottola fue condenado a una pena de cadena perpetua obligatoria.