'Viajeros Cuatro' visita una de las ciudades más bellas del mundo: Roma. Un museo al aire libre. La capital de Italia es uno de los destinos favoritos de los españoles y ofrece todo un viaje en el tiempo sin precedentes. La historia del imperio romano sigue viva en monumentos como el Coliseo, las Murallas Aurelianas, el Foro o el Panteón de Agripa.
La genialidad de sus artistas se aprecia en la exquisitez de sus fuentes renacentistas como las de la Plaza Navona, la Barcaza de la Plaza de España o la Fontana de Trevi. Y la autenticidad romana sigue latiendo en barrios como Trastevere o Monti, donde tanto romanos como turistas buscan el mejor aperitivo antes de la cena.
Es difícil no caer rendido a los encantos de la bella Roma por lo que se recomienda visitarla y disfrutarla sin prisa. Deleitándose con sus platos de pasta o refrescándose con un gelatto tradicional. Una ciudad que es toda una experiencia para los sentidos.
Roma no se acaba de conocer nunca. Siempre te quedarán tesoros por descubrir para el próximo viaje. Pero estos son los imprescindibles:
Foro Romano y Coliseo: dedica una jornada a impregnarte de la historia del imperio romano. Es fascinante.
Fontana de Trevi: un clásico que querrás visitar una y otra vez. Recuerda que para bajar a lanzar la moneda de cerca hay que pagar 2 euros por persona. Pero merece la pena.
Plaza Navona, con las fuentes de Bernini. Imprescindible pasear por este antiguo estadio donde se celebraban carreras de caballos. Para muchos la plaza más bonita de Roma
Panteón de Agripa; el templo romano más antiguo. Te sorprenderá su cúpula y la belleza que envuelve el templo y la plaza.
Vaticano y Plaza de San Pedro. En un momento entrarás en el país más pequeño del mundo.
Trastevere: el barrio más bohemio y el favorito para tomarse el aperitivo
Guetto judío: no tan turístico , pero con muchísima historia que permanece en sus callejuelas.
Si quieres salir de Roma te recomendamos la zona de los Castelli Romani (con Castelgandolfo y el Lago Albano como parada obligatoria) o el pueblo costero de Sperlonga, un pueblecito marinero ligado a la mitología donde dice la leyenda que Ulises decidió pasar 10 años antes de regresar a Ítaca.
Roma es grande y el tráfico caótico por lo que es mejor evitar coger un vehículo. Además cuenta con una Zona de Tráfico Limitado en el centro por lo que no se puede acceder fácilmente.
La ciudad se puede visitar a pie siempre que organices bien la visita por zonas. El metro es pequeño y cuenta sólo con 3 líneas pero es buena opción para llegar a los puntos de interés.
Se puede optar por aplicaciones de taxi como FreeNow que funcionan muy bien; son rápidas y a precios razonables. No intentes parar un taxi en la calle porque te mandarán a la zona más próxima de paradas.
No olvides dedicar tiempo suficiente a perderte por diferentes restaurantes y degustar los platos de la gastronomía romana. Tanto sentado como a pie. Acertarás seguro. Los platos de pasta se caracterizan por su sencillez elaborados con ingredientes básicos pero muy sabrosos. Te enamorarás del guanciale (careta de cerdo) , el pomodoro (tomate) y el queso pecorino, imprescindibles de los bucatini all’ amatriciana: el plato de pasta más famoso de Roma.
No te olvides de los spaghetti a la carbonara, elaborados sin nata, y con huevo batido que están deliciosos.
Como antipasti, son famosos los supplí, unas croquetas de arroz con queso mozarella y tomate en su interior. Te recomendamos las alcachofas a la judía (carciofi all giudia) típicas del guetto o el bocadillo de porchetta de Ariccia si te diriges a la zona de los Castelli romani.
Roma es grande y tiene amplia oferta hotelera.
Si se trata de tu primera vez quizá prefieras quedarte en el centro histórico para tener todo a mano (Panteón, Fontana de Trevi, Plaza Navona), pero cuidado con los precios que pueden ser muy elevados.
Si buscas el lujo, la mejor zona es Plaza de España y Vía Veneto con hoteles modernos y con encanto, rodeados de boutiques exclusivas.
Trastevere se caracteriza por su ambiente juvenil y nocturno, aunque es más caótico y ruidoso.
Para familias, una buena opción puede ser la zona de Prati (Vaticano) tranquilo y seguro con buenos hoteles y precios más bajos que en el centro.
Roma es una ciudad fascinante en cualquier época del año pero la mejor época para descubrirla es primavera y otoño. Los meses de abril, mayo, septiembre y octubre son perfectos con un clima templado que facilitará las largas caminatas al aire libre.
Evita julio y agosto en lo posible ya que las temperaturas pueden alcanzar los 40 grados y complicar la visita.
Se recomienda llevar calzado cómodo por las largas caminatas y las calles adoquinadas. Así como protegerse bien del sol con gafas, crema solar o gorra.
Roma es una de las ciudades más visitadas del mundo y siempre hay turismo, sin importar el mes o la estación.
Las temperaturas pueden ser excesivamente elevadas en verano por lo que se recomienda protegerse e hidratarse bien. Hay decenas de fuentes gratuitas de agua potable repartidas por la ciudad.
Imprescindible respetar los monumentos. Bañarse en la Fontana de Trevi conlleva multa de hasta 500 euros.
Cada miércoles y domingo es posible ver al papa en la Plaza de San Pedro.
Evita conducir si es posible. El tráfico es caótico y los atascos algo habitual en la ciudad eterna.