El crimen del llamado carnicero de Valdemoro sacudió a España en octubre de 2019 por su extrema violencia y por el perfil de su autor. Leonardo, un joven de 27 años, asesinó y descuartizó a Emilce, de 18, en el chalé que ocupaba en dicha localidad madrileña. El asesino sostuvo que la muerte se produjo en el contexto de juegos sexuales, pero la investigación y la sentencia descartaron esa versión, determinando que se trataba de un asesinato.
Emilce visitó la noche del 15 al 16 de octubre de 2019 a Leonardo, que vivía a unos 800 metros de su casa, en la calle Francia 124. La joven avisó a su madre y estuvo chateando por WhatsApp con su novio con normalidad. Llegó al chalé sobre las 00:10 horas y, apenas unas horas después, se produjo su última conexión, sobre las 02:00 horas del día 16.
Semanas antes, Emilce había visitado a Leonardo en su casa porque allí tenía su estudio de tatuador clandestino y le había prometido regalarle un tatuaje, como así hizo: le tatuó una daga en el antebrazo. La joven regresó aquel día al domicilio para que Leonardo le diera una benzodiacepina, ya que la joven había sufrido abusos anteriormente y por eso tenía esa dependencia. El asesino lo sabía y se aprovechaba de esa vulnerabilidad.
Según Sebastián, portavoz de la Guardia Civil, Leonardo intentó matar a Emilce con un mataleón y, al no conseguirlo, utilizó el método de la asfixia con un cable antes de asestarle una puñalada cerca del corazón.
Lo que hizo después fue deliberado, meticuloso y perturbador. El criminal llevó a cabo lo que en términos judiciales se conoce como profanación de cadáver. Descuartizó el cuerpo, manipuló las partes y quiso conservar algunas como trofeo. Seccionó el rostro de la víctima, así como la zona del tatuaje que él le realizó, guardándolos en salmuera. Se deshizo de algunas partes del cuerpo en un descampado ubicado cerca de su casa y quemó otras en una barbacoa del chalé. Los vecinos alertaron de que sobre las 05:00 horas olía mal y él dijo que estaba ardiendo una alfombra.
Entre los hallazgos que más perturbaron a los investigadores no estaban solo los restos. Durante la inspección del chalé, los investigadores encontraron un dibujo que les llamó especialmente la atención por ser el retrato de una joven muy similar a Emilce que también tenía el tatuaje de una daga en el brazo. En dicha lámina se representaba la mutilación que le realizó a Emilce después, un claro rasgo de su obsesión. Leonardo lo escenificó de forma mental y esperó el momento de poder ejecutarlo. Tenía claro su objetivo.
Tras el crimen, Leonardo envió un mensaje a Celia, su exnovia, en el que decía: "Tenías razón, no he sentido nada." Esto sugiere que, cuando fueron pareja, él expresó su fantasía de saber lo que se sentía al matar.
La casa de Leonardo era un auténtico museo de los horrores. Guardaba artículos gore, máscaras de gas, caretas de Hannibal Lecter y una gran colección de armas, incluyendo pistolas. También tenía libros de esoterismo, pósteres de asesinos en serie célebres y un bidón de gasolina. Había okupado la vivienda de forma ilegal, y allí tatuaba sin permisos y se dedicaba al menudeo de drogas. En redes sociales, donde se hacía llamar el carnicero tatuador, se exhibía posando entre lápidas y panteones. Además, formaba parte de una red social de contenido sado en la que se llamaba 'The Butch'.
Tras cometer el crimen, Leonardo se acordó de Celia, su exnovia. Le dijo que la había "cagado" porque había matado a una chica. Además, también le dijo: "Tenías razón, no he sentido nada." La joven estaba en shock y decidió echarle una mano. Entre las 16:00 y las 17:00 horas del 16 de octubre acudieron juntos a tres centros comerciales, donde compraron productos de limpieza, además de una pala y un carrito. Luego volvieron al chalé.
Cuando Leonardo abandonó el domicilio por otro asunto, Celia aprovechó para fotografiar los restos que había en el salón y enviárselos a Miguel Ángel, su nueva pareja, quien le pidió que saliera de allí. Fue entonces a la Guardia Civil de Valdemoro y relató lo que había visto, dando todos los detalles. Es importante el detalle de que la joven tenía un grado de discapacidad y que Leonardo había llegado a decirle que a la que quería matar era a ella.
Leonardo fue detenido el 18 de octubre. Cuando vio la llegada de los agentes, les preguntó si era por haber matado a una chica. Estaba tranquilo, como si esperase ese momento, pero no fue colaborativo, ni dio facilidades para identificar a la víctima.
Su juicio comenzó el 7 de marzo de 2023 y se prolongó durante tres semanas. Leonardo asumió la responsabilidad, pero dijo que Emilce murió asfixiada por accidente con una máscara de sadomasoquismo. Alegó que esa noche tenía las capacidades alteradas por un consumo continuado de cocaína, que no se demostró, y que había sido diagnosticado con un trastorno mental, que también fue descartado. La máscara se encontró en el armario y se determinó que Emilce fue asfixiada con un cable.
Celia, por su parte, fue declarada no culpable y salió en libertad tras estar en prisión provisional. El carnicero de Valdemoro fue condenado a 25 años de prisión, 10 años de libertad vigilada y una indemnización para la familia de la víctima de unos 140.000 euros. En la sentencia se descartó la prisión permanente revisable.