Si el primer programa de la décima edición de ‘La isla de las tentaciones’ comenzó con las emociones a flor de piel, la segunda entrega no se ha quedado atrás ni en intensidad ni en sorpresas. Tras los primeros reproches entre las parejas llegaba la ceremonia de collares, en la que los solteros y solteras tomaban el protagonismo y los celos se hacían, si cabe, más evidentes.
Pero ahí no acabaron las sorpresas. Cuando las parejas creían que, por fin, podrían relajarse, Sandra Barneda tomó la palabra: “La sombra de la tentación todavía no ha puesto todas sus cartas sobre la mesa y vuestra batalla está a punto de complicarse aún más”.
Cuatro nuevas figuras, ocultas bajo una capa roja, se presentaban ante las parejas, que se encontraban totalmente nerviosas y desconcertadas. “Voy a vomitar, lo juro, de tanta tensión en el día de hoy”, comentaba Ainhoa con sus compañeras.
El gran momento llegaba y, con las capas fuera, los solteros vip, viejos conocidos del reality que regresaban dispuestos a darse una nueva oportunidad en el amor, se presentaban: eran Claudia (participó como soltera en la octava edición), Nieves (estuvo con su pareja en la edición pasada), Óscar (soltero en la primera y segunda edición) y David (participó en ‘La isla de las tentaciones 6 y 7 como pareja).
Los cuatro tentadores vip dejaron sin palabras a las parejas: “Esto no me lo esperaba”, pero la sorpresa todavía no había acabado. Al igual que el resto de solteros, ellos también iban a tener su propia ceremonia de collares, esta vez, dorados.
Claudia fue la primera y no dudó en colocarle el collar a José ante la mirada de Nerea, que aseguraba no tener miedo: “Me lo esperaba”. Nieves hacía lo propio y se lo colaba a Luis, pero a Julia no le importó: “Es que es el más guapo”. David decidía dárselo a Ainhoa y Álex le pedía algo: “Cuídala”. El último fue Óscar, que se lo entregó a Leila, algo que no gustó nada a Atamán, que protagonizó un encontronazo con el soltero: “Así, lo único que demuestras es tu inseguridad”.
Con la ceremonia de collares finalizada, era la hora del volver a las villas. Los solteros y solteras vip se unieron a sus compañeros y los chicos se dispusieron a marcharse, no sin antes enviar unos mensajes de amor a sus parejas. Pero no todos. José continuaba dolido por la actitud de Nerea y no le dirigió la palabra a su chica, que se quedó totalmente destrozada.
“Yo me voy a ir, me quiero ir. No estoy bien aquí, no estoy a gusto con los solteros, no me sale abrirme con nadie y pienso que estoy perdiendo la cabeza”, aseguraba Nerea a Sandra Barneda, que no acababa de entender qué sucedía. La Miss continuaba explicándose: “Estoy viendo cosas donde no las hay, llevo un día muy malo, intento ser fuerte, pero no puedo”.
El problema real era que su pareja, José, se había ido sin despedirse de ella, y no sabía cómo gestionar esa actitud, pero Sandra la animó a ser fuerte y dejar reposar todas las emociones antes de tomar una decisión: “¿De verdad no os imaginabais que esto iba a ser así de difícil? ¿Por qué yo siempre digo que sois unas valientes y unos valientes? Es una experiencia que cambia completamente vuestra vida y no es fácil. Estáis descolocadas y es normal, apoyaros mutuamente”.