Un nuevo misterio ha sacado a la luz ‘Cuarto Milenio’ a través de su sección ‘Modo incógnito’. En esta ocasión, Clara Tahoces se ha desplazado con su teléfono y grabadora a un teatro de Madrid del siglo XVII. Allí, la investigadora ha comprobado el testimonio de varios trabajadores y del actor Javier Marquena, quienes aseguran que, en el edificio, vacío y a oscuras, suceden fenómenos inexplicables.
La historia del Teatro Municipal Antonio Diéguez, ubicado en la localidad madrileña de Colmenar de Oreja, resulta el escenario idóneo para que sucedan este tipo de hechos. Esto se debe a que el actual teatro sirvió antiguamente de Hospital de la Caridad. Un lugar donde se cuidaba a los ciudadanos más desfavorecidos y que también acogió a cientos de enfermos durante una devastadora epidemia de cólera que asoló el municipio en el año 1655.
“Comentan los diferentes testigos que oyen pasos, ruidos secos, correteos, que los trabajadores cuando vienen solos tienen la sensación de que alguien les vigila”, ha explicado Clara Tahoces a Iker Jiménez antes de vivir ella misma esta experiencia inmersiva y sacar sus propias conclusiones de esta investigación en vivo.
“No esperábamos esto”, ha advertido Iker Jiménez a los espectadores con los resultados de la investigación que han encontrado y que les ha obligado a cambiar por completo la escaleta de su programa para analizar en directo estos fenómenos paranormales que han experimentado ellos mismos en este antiguo Teatro de Madrid.
Clara Tahoces ha podido comprobar las inquietantes manifestaciones y lo que suena en este teatro cuando no hay nadie en la sala. A través de un recorrido que ha hecho y que ha analizado después con el propio Iker Jiménez en el plató, la investigadora ha recabado importantes pruebas para el programa de los espeluznantes sonidos grabados y de una psicofonía que representa una amenaza.
Y no solo inquietan los ruidos que se escuchan cuando este teatro cierra sus puertas, sino que también varios testigos indican que han llegado a avistar a una inquietante figura encapuchada que les vigila desde la distancia cuando se quedan solos. Algunos la identifican como una mujer, otros como una niña, pero lo cierto es que ninguno se conoce y todos la han visto en algún momento deambular por el teatro.
Algo que también ha experimentado la propia Clara Tahoces al adentrarse en esta investigación en ‘modo incógnito’. “La sensación es como si estuviera rodeada de algo”, ha explicado a Iker Jiménez cuando se ha visto sola sentada en una silla en el escenario del Teatro Municipal Antonio Diéguez a oscuras y con solo encendida su grabadora para captar los sonidos del entorno.
La investigación nocturna ha alcanzado el momento más tenso cuando Clara Tahoces ha escuchado pasos, golpes y una psicofonía en torno a un antiguo piano. Un perturbador sonido que, casualmente se ha grabado en una zona que sirvió de improvisada sala de autopsias de la época en la que el teatro era un hospital y en la que la epidemia de cólera se cobró más víctimas.
“Yo ya había recogido el equipo, había hecho una ronda por todo el recinto y al salir del baño me encuentro con estos ruidos con lo que cojo el teléfono móvil enseguida y me pongo a grabar”, ha descrito Clara Tahoces del hallazgo que tanto a ella como a Iker Jiménez les ha estremecido cuando lo han analizado con la Inteligencia Artificial en plató.
Tras analizar las grabaciones de audio mediante la IA y escuchas profundas con auriculares, la investigadora y el equipo de Iker Jiménez rescatan una frase que parece una clara amenaza. “Te mato”, son las primeras palabras que cree entender Clara Tahoces, aunque luego rectifica y piensa que la perturbadora voz dice “lo mato”.
Sorprendidos por este hallazgo en plena experiencia inmersiva, tanto el presentador de ‘Cuarto Milenio’ como Clara Tahoces coinciden en el identificar la voz con la de una mujer anciana que parece provenir de la antigua sala de autopsias. Una inquietante prueba que abre una nueva vía de investigación y un capítulo más de hechos paranormales en este antiguo teatro de Madrid.
Un aislamiento que ha dado la razón a todos esos empleados del Teatro Municipal Antonio Diéguez que cuentan que cada noche cuando este centro apaga sus luces y se queda en soledad, el eco de las voces del pasado y la sombra de la historia convierte su jornada de trabajo en una experiencia de lo más escalofriante.