El décimo programa de ‘100% únicos’ ha contado con la presencia de una de las voces más reconocidas de la música y la televisión española, Mónica Naranjo, que se ha enfrentado a los 30 reporteros “únicos” del programa en una de las entrevistas más emotivas de su carrera.
Con ellos ha hablado de religión, del fallecimiento de su hermano o del papel de Rocío Jurado en su carrera. Pero si había un tema sobre el que la artista no se había pronunciado aún era sobre su etapa como presentadora de la primera edición de ‘La isla de las tentaciones’ y de su relación profesional y personal con Sandra Barneda, que tomó su testigo.
Para sorpresa de algunos de los allí presentes, la artista ha definido su papel en el reality como un “regalo” que, aunque en un principio le costó asimilar, con el tiempo ha aprendido a valorar.
La oportunidad surgió en el despacho de Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset España en aquel momento. Fue ahí donde le comentó que en menos de un mes viajaría a República Dominicana para convertirse en la conductora de un “reality de parejas”, algo con lo que ella no contaba.
“Sentí un pánico tremendo”, ha confesado Naranjo. Pero el balance resultó positivo: acostumbrada a los platós de televisión, enfrentarse a un formato de este tipo, para el que no se sentía preparada en ese momento, fue una de las mejores decisiones de su vida. “Perdí el miedo a hacer el ridículo”, ha asegurado, destacando ese aprendizaje como uno de los más valiosos que le ha dejado el programa.
“Después ya dejé paso a Sandra y lo hizo mucho mejor que yo”, ha añadido, cerrando así su etapa en la primera temporada de ‘La isla de las tentaciones’ y mostrando su respeto y admiración por el trabajo de Sandra Barneda, sobre la que ha querido recalcar que no tuvo nada que ver con su salida.