Después de todo el esfuerzo, por fin las chicas consiguen inaugurar su taller de costura, aunque a Filiz solo le importa que sus hermanos se sientan orgullosos de ella. Un regalo de Selim y una charla con Melek, acerca de Kiraz, le sirven a Filiz para poder relajarse un poco, aunque la presencia de Baris en la clínica de al lado no la deja avanzar del todo.