María y Rocco se salvan del tiroteo gracias a la intervención de los hombres de Luciano y dan buena cuenta de los culpables del ataque. Salemi y Don Tommasino son historia. En Milán, María, con la ayuda del abogado Benassi, utiliza el chantaje para apoderarse de la mayor parte de Maison Fiore, la casa de moda para la que trabajaba, e invierte en el negocio de la restauración con Rocco como testaferro. Pero la tensión entre ellos va en aumento por la actitud distante de la Corleone circunstancia que aprovecha la familia calabresa Nisticò para animar a Rocco a unirse a ellos, y Luca para intentar contar con su colaboración.