Ana e Isaac llegan a La Isleta, un apacible pueblo marinero donde Fermín, primo de Isaac y cura del lugar, los recibe con calidez para comenzar una nueva vida. Al mismo tiempo, mientras la amenaza de la Ley de Costas se cierne sobre la caleta, las casas se caen a pedazos sin remedio. Ante este abandono, los vecinos optan por pasar a la acción y ponerse manos a la obra ellos mismos.