Las hermanas del Nani y su mujer se desesperan viendo con impotencia cómo este sucumbe a la adicción a la heroína mientras está entre rejas. Durante ese tiempo, el grupo especial logra aumentar su número de detenciones y también sus ingresos, gracias a sus corruptelas. Cada peseta que ganan la gastan de forma poco discreta. Todo este entramado mafioso, sin embargo, se ve amenazado después de que Palop se vaya de la lengua. Dos años después, el nombre de Melero aparece en el radar de Onofre, quien empieza a tirar del hilo siguiendo el rastro del joyero. No debe ir por mal camino porque los inspectores no tardan en reaccionar a los pasos del periodista, que cada vez se expone más en su búsqueda de la verdad.