Al conocer la verdadera identidad de Poyraz, Haziran se siente culpable por lo que ha hecho. Tras pedirle explicaciones a su jefe y conocer los problemas económicos por los que pasa su madre, traza un plan que Poyraz no podrá rechazar para compensar su daño y recuperar el karma que le haga poder irse a Tokio con la conciencia tranquila.