Jesús Calleja iba captando por los pueblos colindantes a Sotoserrano, en Salamanca, a vecinos que quisieran ayudar en el concurso floral de balcones. Con ello, llego hasta una juguetería artesanal donde conoció a Juanma y Katarina, y también su historia. Además, Katerina le leyó la mano.