La campaña institucional por los 50 años de la democracia tiene su propio merchandising: sudaderas y camisetas financiadas con fondos públicos y promocionadas por influencers como Marina Rivers o Sara Fructuoso, desde el Congreso. La iniciativa divide opiniones entre quienes la ven como una forma de acercarse a la generación Z y quienes la consideran propaganda pagada con dinero público.