La vida de Ana Obregón ha cambiado de forma radical, ahora luce una sonrisa, está feliz y está centrada las 24 horas del día en cuidar a su nieta Ana Sandra. La hija de Álex Lequio ha devuelto la vida a su madre, quien estaba en un agujero del que no podía salir. Ahora, después de vivir unos años bastantes duros, la actriz tiene las fuerzas suficientes para seguir adelante, celebrar el bautizo de la pequeña y de contar en una entrevista cómo se encuentra.