Al volver a la casita, la aspirante a convertirse en concursante de 'Gran Hermano 20' terminó sufriendo un tremendo bajón. Enfundada en su edredón nórdico, se tumbó en el sofá y rompió a llorar. Y el motivo no era otro que la preocupación que le había generado el pensar en cómo estaría viendo su familia todo desde fuera.