La decisión del PP andaluz de ceder a Vox el servicio encargado de valorar a las víctimas de violencia de género ha provocado una fuerte reacción política. Antonio Maíllo ha criticado esta medida y ha cuestionado que un partido que no reconoce la violencia de género pueda participar en un ámbito tan sensible y considera que esta decisión supone un retroceso en la protección de las víctimas.