La lluvia no tarda en hacer acto de presencia en Playa Leyenda y Yola corre a proteger la cama para evitar que el colchón se empape. Ante la persistencia del aguacero, todos los supervivientes se refugian bajo la lona. Allí, la conversación da paso a un momento de sinceridad en el que varios de ellos confiesan cuánto echan de menos a sus familias.