El hambre comienza a hacer mella en los supervivientes, que deciden por mayoría abrir una lata para la comida. Mientras tanto, los esfuerzos de Yola en el mar terminan dando sus frutos. La superviviente consigue pescar el ejemplar más grande que han logrado sacar hasta el momento. Rosa es la primera en acercarse para felicitarla y ambas bromean con el pez, al que comparan con Amador Mohedano.