Alba cree que sus compañeros se quejan por todo y que en realidad lo que les pasa es que no quieren hacer nada por la mañana. Más tarde, Alvar le regala a Gerard un collar hecho en su propio taller de artesanía. Cuando los pescadores regresan a la playa, lo hacen muy desmotivados por la jornada de pesca tan nefasta que han vivido.