En Playa Victoria, a Borja se le sube una lagartija pequeña en la pierna izquierda y Maica cree que es una señal de parte de su abuela. Esto provoca que Maica le dé una explicación a los chicos sobre la espiritualidad. Ellos la escuchan escépticos y entre bromas. En especial Soto, que no comparte la forma de ver la vida de la de Cartagena.