Nagore se da cuenta de que el fuego está apagándose y pide ayuda a Aratz y Toni, que se ponen manos a la obra y van recolocando la hoguera para conseguir avivarlo. En Playa Derrota, la lluvia despierta a los supervivientes que se ven obligados a levantarse rápidamente de la esterilla y refugiarse bajo los árboles.